viernes, 2 de octubre de 2015

LA ASTUCIA LLANERA

El llanero es un ser astuto por naturaleza y tiene que serlo para poder vivir en un ambiente tan inhóspito como lo es el mismo llano. Pero el llanero se hace astuto en la medida en que se hace uno con las inmensas llanuras, los caudalosos ríos y los habitantes que en ella conviven. El diccionario de la RAE da la siguiente definición a la palabra astucia: 1.Calidad de astuto; 2. Ardid (artificio).

I
Deseo centrar mi breve ponencia principalmente en tres personajes que nacieron en Arismendi. El primero, Cornelio Ramón Venero (1916-2011), de estatura mediana y andar ligero, quien además era mi suegro. Muchos pensarán que era un bellaco o resabiado, pero lo salvan de esas denominaciones sus buenos sentimientos y honestidad.

En una ocasión Cornelio llegó a casa de una familia que en la comunidad era reconocida por su desaseo general. Al entrar a la casa dijo: ¡Buenas, buenas! ¿cómo están por aquí?... no me detendré mucho tiempo porque ando apurado, en diligencia. La señora de la casa lo mandó a sentarse y le dijo que esperara un carato que estaba preparando. Quizás lo espere, pero ya le dije que ando apurado. Mientras la señora revolvía el carato con una paleta, pasó un perro por el frente y sin pensarlo le acomodó un paletazo al animal en un costado. Con mucha tranquilidad volvió a meter la paleta en el canarí como si nada. En ese momento Cornelio se levantó y dijo: Yo mejor me voy porque se me está haciendo tarde y me esperan en casa por el recado.

Vemos que el hombre al llegar a la casa prepara el terreno por si acaso; una frase corta que condiciona el momento, expresa una necesidad, a la vez que permite salirse de la situación sin mayor dificultad, si cambian las circunstancias o se presentan desfavorables.
“Don Cornelio llega usted a buena hora, pues estamos tendiendo unas cachapas”, dijo una mujer del caserío.
“Lo que pasa es que en mi casa me espera Román Carmona. Le llevo esta encomienda”, y mostraba un morral abultado, acomodado sobre la enjalma del burro.
“¿Y qué lleva en ese morral?... si se puede saber”.
“Claro que se puede saber, pero a veces es mejor no saber mucho para no comprometerse”, respondía tranquilamente, mirando para otro lado.
En la cocina en piernas se escuchaba el sonar de los peroles y el olor de las cachapas recién salidas del budare. Un niño que apenas gateaba empezó a llorar y la cocinera salió apurada a la sala, al encuentro del niño que se había hecho pupú. Lo limpio con el mismo pañal y sin lavarse las manos entró a la cocina a seguir tendiendo sus cachapas.
“Me voy doña, será en otra oportunidad, pues Ramón Carmona espera por su remedio”, y partía con su paso saltarín.

En una ocasión Cornelio no tenía dinero ni para comprar chimó. Se metió un saco debajo del brazo y salió para la bodega de Pedro Bolívar. Se hizo despachar una larga lista de víveres que llenaron el saco en su totalidad. A la hora de pagar buscó la cartera pero no la encontró. “Iré a casa a buscarla”, dijo. “No se preocupe Cornelio, usted es cliente de confianza. Llévese el saco y después viene a pagar”. Una semana después volvía con el dinero y una marusa de yuca de regalo para el dueño del negocio.

En los años cuarenta del siglo pasado era difícil en Arismendi ver una piedra de amolar. Poseer una piedra en casa era un elemento de importancia para la sociedad. Se oían expresiones como la siguiente: Fulanito es tan pobre que no tiene ni una piedra de amolar. Al pueblo las llevaban los visitantes en verano, que las recogían en las galeras de El Pao. Nuestro Cornelio tenía una muy pequeña que no soportaría el rastrillar de los machetes y cuchillos por mucho tiempo. Cuando lo visitó el camionero Garbosa en su casa, le ofreció carne asada; guardó la piedra y en su lugar sacó un trozo de cuero de ganado donde trató de sacarle filo al cuchillo. En un próximo viaje Garbosa le llevó una piedra grande, de regalo, de una calidad excelente.

La conducta del hombre astuto en algunos casos tiende a verse como disminuida para no aguzar la inteligencia del otro, o en caso contrario, permitir una escapatoria adecuada. Es como esos animales que simulan una muerte para que el depredador no los convierta en presa.

II
Nieves Lansoza, el mejor machetero de Arismendi, nació el 05 de agosto de1924 en Jabillar, vecino de La Unión, pero él se crio en Caño Seco, en una zona llamada Piñonal, muy cerca de San Jaime, y éste era un pueblito en franco deterioro y a punto de desaparecer. Llegó a Arismendi el año de 1955. A Nieves Lansoza se le conocía como el mejor machetero de Arismendi. No hubo una persona que le saliera adelante en una tarea. En una ocasión su hermano Agustín trató de sacarle ventaja y por poco tiene un percance con la muerte. Se desmayó en medio de la rastrojera, y sólo recobró la cordura y el color después de tomar un guarapo de papelón que le sirvieron las mujeres de la casa, entre llantos y gritos. El secreto de ser un aventajado machetero, era que su mujer lo cuidaba mucho y lo tenía bien alimentado; además sus machetes bien amolados en número de hasta cinco no le permitían perder tiempo en el sitio de trabajo. Pero el verdadero secreto consistía en no dar dos machetazos en el mismo sitio. Uno era suficiente y así avanzaba indeteniblemente. Pero no sólo en el campo era un trabajador exitoso, sino en todos los ámbitos de la vida social. Esta cualidad extraordinaria de ser el primero en todos los trabajos le granjeó mucha envidia, incluso de familiares cercanos.

III
Gregoria Ramona Rivero, mi madre, quien murió hace dos años y medio casi a una edad centenaria, manejaba muy bien la psicología campesina que siempre le funcionó. Tenía una habilidad única para acomodar muchachos desobedientes y malcriados. Las comadres y conocidas les llevaban a sus hijos para que se los acomodara en una semana, que era el tiempo que mi madre garantizaba para curarlos de sus malos hábitos. Recuerdo que en los días de mi infancia teníamos un conuco en una orilla del Cabestro, que era un caño caudaloso, muy cerca del pueblo y donde sembrábamos yuca, maíz, yuca y batatas. La recompensa para dejarnos bañar en el caño a sus cinco hijos era que le ayudáramos a mantener limpio la pequeña parcela. En mi edad adulta le pregunté que cómo hacía para disciplinar a aquellos jóvenes que tenían problemas con sus padres. Muy sencillo, respondió. Después de hablar con ellos y conocer sus rutinas los ponía a dormir solos y a trabajar en el conuco donde debían pasar el caño nadando. Si no sabían nadar ustedes los enseñaban, pero al final debían atravesar el caño solos. Cuando regresaban a sus casas mi madre les decía a sus progenitores que si el niño se portaba mal se los volvieran a traer. Jamás regresaban, deduciendo que la curación de la mala conducta era permanente.


Debo concluir que estos personajes fueron servidores públicos a tiempo completo, arropados por las enseñanzas y virtudes de sus ancestros, y que el éxito en sus vidas se debió a que jamás hicieron daño a nadie, al contrario, lucharon por una sociedad más justa y equilibrada. 

Arismendi, 02-10-2015
Zordy Rivero,  Cronista

martes, 29 de septiembre de 2015

MIS AVENTURAS

Soy persona poco dada a hablar de mí mismo, pero esta vez lo haré para que conozcan un poco más de quien ha estado escribiéndoles desde el 2009. Durante mi infancia, que transcurrió en Arismendi al lado de mi madre y mis hermanos, sentí un fuerte impulso por las aventuras; y una prueba de ello es mi predilección por obras maestras de la literatura universal, como son “Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes Saavedra; “Robinson Crussoe” de Daniel Defoe; “El Marqués de Santillana”, de Lasage y “las Mil y una Noches”, anónimo, entre otras. De modo que esa pasión por las aventuras nació conmigo. Los libros de aventura sólo han hecho reafirmar una condición innata.

Siendo estudiante de bachillerato, y en la época de vacaciones, me hice una casa de madera en unos mangos gigantes (a 7 metros de altura) donde dormía, leía y escribía. Allí en una orilla del caño El Cabestro, en una pequeña parcela de mi madre, mi casa era mecida por los vientos del verano, y en las noches sin lunas fue mucho el caminante que corrió asustado cuando yo encendía una lámpara que iluminaba la copa de los árboles, semejante a la Bola de Fuego. Esa aventura me valió que me calificaran de loco, pero valió la pena.

A mediados de diciembre de 1982 hice un viaje en una bicicleta de semi-carrera. Salí de Valencia a las seis de la mañana y pasadas las tres de la tarde me encontraba en El Baúl. Fue la primera vez que recorrí 2010 kilómetros en una mañana y parte de la tarde. Ese mismo día un señor que iba para Arismendi me dio la cola a mí y a mi bicicleta. Recuerdo que acababan de finalizar las fiestas patronales de mi pueblo. Que ¿cómo hice para soportar el calor de un día de verano encima de una bicicleta? A través del entrenamiento. Todas las semanas iba de Valencia a Puerto Cabello por la vía de Trincheras. En ese tiempo vivía en el barrio La Castrera, solo; de modo que no existía ningún impedimento en mis aventuras. Este último hecho sirvió para reafirmar en la gente de mi pueblo su postura y convicción de que yo era un loco de remate.

Pero mi última aventura la realicé el 16 de setiembre de 2015. Viajé en mi moto Suzuki enduro 185 desde Arismendi a Valencia. Entrando a Tinaquillo se me espichó la rueda trasera. Afortunadamente cerca del lugar había una cauchera. Pasado el mediodía me encontraba en San Diego de Valencia. Mi familia no terminaba de salir de su asombro cuando me vieron llegar en mi moto vieja, del año 1995.

Arismendi, 28-09-2015
Zordy Rivero,  Cronista

jueves, 24 de septiembre de 2015

EOLO PINTO, UN REGISTRADOR A TIEMPO COMPLETO

El veintidós de septiembre de 2015, en horas de la mañana dejó de existir Eolo Pinto en la ciudad de San Carlos, el registrador con más años de servicio (40) que ha tenido Arismendi y quizás Venezuela. Venía presentando una afección digestiva que lo hizo viajar a la ciudad vecina para verse con un médico internista. Después de recibir el tratamiento y con el visto bueno del galeno, se disponía a regresar a su pueblo cuando esa mañana lo sorprendió un infarto fulminante que no dio tiempo de hacer nada.

Eolo José Pinto Brito nació en Guadarrama Estado Barinas, el 30 de diciembre de 1943, hijo reconocido de Gustavo Emilio Pinto y Josefa Antonia Brito. Tuvo otro hermano de padre y madre que aún vive, y que hasta hace pocos años fue juez de la parroquia Guadarrama: Leonardo Manuel Pinto. Eolo estudió hasta el segundo año de bachillerato en el liceo Pedro Gual de Valencia. Llegó a Arismendi en agosto de 1969, huyéndole a la mayor crecida de aguas que ha tenido este municipio en toda su historia. Lo acompañaba su esposa Germana Ochoa con la cual tuvo cinco hijos, dos hembras y tres varones.

El veinte de noviembre del presente año recibí en mi blog: cronicasllaneras.blogspot.com, un comentario muy acertado del Síndico Procurador Municipal de Arismendi, Dr. Abogado Arnaldo José Sánchez. Su apreciación personal sobre Eolo Pinto me impresionó gratamente, de manera que decidí compartir con mis lectores su texto:
Interesante Dr. Zordy. Mis saludos para usted. Me gustaría que indagara más sobre la biografía de Eolo José Pinto, ya que es un personaje icono del pueblo de Arismendi. Tuve la dicha de conocerlo y de compartir con él, experiencias de trabajo durante sus últimos seis (6) años de vida. Aprendí de él temas de derecho registral, y que aun no siendo abogado, tenía amplios conocimientos en la materia, en la cual se destacaba como un excelente profesional. Eolo Pinto fue un funcionario ejemplar que dedicó su vida con amor al trabajo honesto. Tanto así que el usaren le rindió un sentido homenaje póstumo en Caracas. Creo que es digno ese maravilloso gesto de usaren, dada la trayectoria de nuestro personaje. Pero también se le debería rendir homenaje en Arismendi, la tierra que lo vio nacer y a la cual dedicó su vida con disciplina y entereza. Para finalizar y en lo particular creo que por sus sobrados méritos a Eolo Pinto se le debió otorgar el título de abogado, ya que para serlo sólo le faltaba eso (el título), porque sus conocimientos en temas de derechos eran excepcionales. Tenía un sentido de pertenencia y apego a los principios morales y de ética profesional que le servían de guía en su diario quehacer. Se conocía de memoria y ponía en práctica el decálogo del abogado, algo que muchos del gremio ni siquiera conocen. Vaya mis felicitaciones Dr. Rivero por este espacio.
Atentamente Abg. Arnaldo Sánchez, Síndico procurador municipal.

Arismendi, 23-09-2015
Zordy Rivero,  Cronista

martes, 8 de septiembre de 2015

MIS EXPERIENCIAS EN LA MEDICINA IV

En días recientes presenté un problema con una muela del maxilar inferior que no dejaba de ser una molestia. La muela había perdido la corona, quedando a ras de la encía. Visité a un viejo odontólogo amigo en el municipio Naguanagua. Después de una revisión me dijo que sólo quedaba una solución: extraerla. No teniendo otra alternativa, di mi consentimiento, y así lo hizo. Tuvo que fracturarla en varios pedazos para poderla sacar. Aunque traumático el procedimiento, no resultó doloroso.

Mi amigo odontólogo me dio varias indicaciones que ya yo conocía. Que tuviera una dieta líquida por 24 horas y reposo absoluto. De regreso a casa compré dos cajas de vitamina C de 500 mgs cada cápsula y me tomé tres gramos diarios por siete días. Tomé abundante líquido y pocas bebidas azucaradas, y cuando me refiero al azúcar, me refiero al azúcar refinado. A pesar del cuidado a que me sometí, al tercer día empezó a aparecer una infección, y temiendo que fuera a hacer un absceso y una posterior fístula, con la consecuente operación quirúrgica, acudí en auxilio de la sábila.

Cada noche me colocaba un trocito de cristal en el lugar de la infección, y la cubría con algodón. Ahí lo mantenía durante toda la noche. Siete días más tarde, es decir, al décimo día me encontraba completamente curado, sin haber tomado un solo antibiótico. Esta planta milagrosa no permite la sobrevivencia de las bacterias ni hongos por muy resistentes que sean. Donde llega la sábila estos bichitos microscópicos desaparecen, de modo que a nivel tópico su uso es excelente.

También he indicado la sábila de manera tópica en las ulceras varicosas a nivel de los tobillos, y muy frecuente en las personas mayores; en las colitis y ulceras gástricas con resultados asombrosos. Conozco personas que presentaron dolor en la fosa iliaca derecha, sitio anatómico donde se ubica el apéndice vermicular, y que al inflamarse puede llegar a la apendicitis aguda. Gracias a un emplasto de sábila en la zona (abdomen) durante la noche, el dolor y la inflamación desaparecieron.

*
En los últimos tiempos se han realizados investigaciones sobre los efectos perjudiciales del televisor. De los televisores que se mantienen en los cuartos donde duermen las personas. Estos aparatos poseen un condensador muy potente que aun apagados absorben las energías de los individuos dejándolos desvitalizados; de allí que cuando se levantan después de mal dormir siete horas, se sienten muy cansados, agotados, sin ánimo incluso de vivir. Las consecuencias en el cuerpo son innumerables, desde el daño a glándulas hormonales hasta un envejecimiento prematuro. Mi recomendación es que no duermas con estos aparatos en sus dormitorios, pues aun apagados son muy dañinos. Sabemos que un cuerpo sin energía es propenso a adquirir enfermedades graves, degenerativas, como el cáncer, por citar un solo caso. De modo que ya están advertidos.

*
En una ocasión me visitó en mi consulta una madre con una niña presentando una infección en la boca. La pequeña babeaba y tenía fiebre alta. La traté y la paciente se recuperó. Después volvió con diarrea y luego con una otitis aguda purulenta. En un mes la traté tres veces. Supuse que la niña enfermaba por descuido de la madre o de quien la cuidaba, y así se lo hice saber. La madre por supuesto se molestó y me dijo que acudía a mí para que ayudara a su hija no para que la regañara.
“Dele gracias a Dios que la estoy regañando -le dije-, porque de alguna manera me estoy preocupando por su hija, que podría sufrir un daño de los riñones o el hígado de tanto tomar drogas. Además, estamos en una época en que casi nadie se preocupa por nadie. Ojalá yo consiguiera a alguien que me reprendiera cuando cometa un error, pues yo entendería que esa persona me quiere, me tiene amor y desea mi bien”.
La joven madre estuvo a punto de llorar al comprender que debía cuidar mejor a su hija, por el bien de ella, de su familia y de la sociedad. Para beneplácito de todos, la niña no volvió a enfermar pues la madre había aprendido la lección.


Arismendi, 08-09-2015
Zordy Rivero,  Cronista

sábado, 22 de agosto de 2015

CRÓNICAS

La Moral de Arismendi en el Siglo Pasado

El sábado 08 de agosto de 2015, en la mañana -y en compañía de María del Pilar Abreu, Moralí Rivero, Rudy Roxana Rodríguez, Daniel Herrera, Gerónimo Abreu, y mi persona-, emprendimos un viaje hacia Guadarrama, vía caño Guanarito en un fuera de borda piloteado por La Roncha. El viaje, muy placentero, escuchando el canto de las aves ribereñas bajo un cielo nublado, amenazante de lluvia, fue un regalo de mi hermana Moraima Rivero. Íbamos a la celebración del cumpleaños 64 de Rafael Rodríguez, mi tercer hermano. En Guadarrama nos esperaban su señora esposa, Clara Blanco y sus hijos y nietos. Tenían carne en vara, asada por el excelente asador, Chito Rodríguez. Fue una celebración familiar, sin baile ni música.

Hablando con Rafael me contó una historia de su infancia, cuando tenía aproximadamente siete años; historia que me dejó gratamente impresionado. En el Arismendi de aquellos días existía la costumbre entre los jóvenes de recolectar cajas de cigarrillos vacías para convertirlas en “dinero de papel”, que eran usadas para jugar a los negociantes o bodegueros: Cada caja tenía un valor equivalente al de un billete real. Mientras el cigarrillo fuera más caro la envoltura tenía más “valor”.

En una ocasión el niño Rafael encontró una caja de cigarrillos pero no vacía, pues tenía un billete de cincuenta bolívares en su interior. Lleno de alegría corrió a casa de mi madre a entregarle el billete. Mi madre alarmada preguntó que dónde lo había encontrado, tratando de averiguar la procedencia de tanto dinero. Como ejemplo podríamos decir que ocho panes valían un medio y el pasaje de un autobús en la ciudad una locha, es decir 0,12 centavos. Con cincuenta bolívares se podía comprar una vaca.

Mamá fue con su hijo tomado de la mano al Corroncho, lugar donde se había encontrado el hallazgo. La idea era conseguir al dueño del billete. Finalmente acudió a la prefectura y contó la historia con detalles. El prefecto retuvo el dinero bajo su responsabilidad, dando tiempo a que apareciera el dueño. Los policías de aquel entonces eran Bonifacio Madroñero, Nicolás Vázquez y Juan Michelena. Una semana después mamá fue llamada a la prefectura para hacerle entrega de los cincuenta bolívares.

Arismendi, 22-08-2015
Zordy Rivero,  Cronista

martes, 18 de agosto de 2015

NUEVA MUDANZA DE LA CAMARA MUNICIPAL DE ARISMENDI

 El 06 de agosto de 2015 fue mudada nuevamente la Cámara municipal a su anterior sede ubicada en la calle Rómulo Gallegos con la avenida Sucre. Motivos de este regreso, varios; pero uno en particular: el deterioro extremo de la vieja casa de don Carmelo Nieves y familia, y que ahora pertenece al consejo Comunal Centro II. En esta época de invierno, cuando caen esos sonoros aguaceros, el agua corría como un riachuelo por las salas y oficinas, ya que el techo está agujereado por todas partes, además de un drenaje muy deficiente, y no es para menos en una casa que nunca tuvo mantenimiento y con más de cincuenta años de existencia. La mudanza fue una decisión muy acertada de la Cámara municipal en conjunto, pero en sí fue una iniciativa de su presidenta Yudit Blanco, y cuando nadie pensaba que se llevaría a cabo el traslado, sucedió sin más contratiempos. También hubo otro elemento causal importante y es que el mencionado consejo Comunal quiso aumentar la renta a diez mil bolívares, cuando era caro pagar seis mil.

Se agradece de manera especial al personal que trabaja en la Cámara municipal, y que colaboró desinteresadamente en la mudanza, cargando y organizando enseres. Ellos son: José Linares, Jonni Bolívar, Enrique Mora, Israel Vázquez, María Molina, Liliana Rodríguez, Alva Morillo y Estefanía Solano.

En una conversación que sostuve con la presidenta del Concejo, Yudit Blanco, me informó que después de las vacaciones colectivas de agosto, es decir, en septiembre, estará la Cámara el pleno sesionando en la parroquia Guadarrama, conociendo las inquietudes de la gente y sus problemas más apremiantes. Este contacto directo se extenderá a las otras parroquias como una manera de llevar el poder legislativo a los rincones más apartados del municipio. También se estará diligenciando operativos médico-asistenciales y de vacunación, y en lo posible venta de comidas a precios solidarios. 
Arismendi, 18-08-2015
Zordy Rivero,  Cronista

jueves, 6 de agosto de 2015

MIS EXPERIENCIAS EN LA MEDICINA III



La información que deseo compartir con ustedes la leí en un libro de medicina Naturista. De las muchas cosas que relataba el pequeño texto, una parte se me quedó grabada en mi memoria y ha sido de mucha utilidad para mis pacientes y amigos que buscan un consejo en charlas ocasionales. Con los años y la práctica he ido modificando ésta fórmula, y en verdad ha resultado una cura milagrosa. El libro decía que las personas que padecían de tuberculosis podía curarse con tan sólo tomarse un dientito de ajo todos los días. Sabemos que el ajo aumenta las defensas orgánicas y quienes lo consumen con cierta regularidad, enferman muy poco, y difícilmente sufren de tensión alta.
Yo les explicaba a los pacientes de tuberculosis que cumplía su tratamiento indicado por Sanidad, que cada noche a la hora de acostarse trituraran un ajo, y lo dejara en la boca toda la noche, de modo que el aire que entrara en los pulmones iría impregnado con desagradable olor. Todas las personas que cumplieron de esta manera su tratamiento, sanaron de tan terrible enfermedad, y para siempre, sin recidivas. Ahora deduzco que a este poderoso bacilo de la TBC no le agrada el olor del ajo.
También instaba a estos pacientes a que hicieran ejercicios respiratorios dos veces al día. No sé dónde leí un texto que decía que la mayoría de las bacterias dañinas que viven en nuestro cuerpo, o nos visitan de vez en cuando, no pueden sobrevivir en una sangre muy saturada de oxígeno. De modo que la unión de estas dos recetas es un buen comienzo para los enfermos de los pulmones y para los que no quisieran enfermar.

*
Conocí a un viejo filósofo en Ciudad Bolivia-Pedraza, del estado Barinas, que se compró ocho pares de zapatos de muy buena calidad cuando cumplió los sesenta años. Pero en los días que trabábamos amistad ya había cumplido los ochenta. Cuando le pregunté la manera de cómo había llegado a esa edad lleno de vitalidad y entusiasmo, me lo explicó: Se trata de la mente, de un condicionamiento mental. Cuando yo me compré los ocho pares de zapatos convencí a mi mente subconsciente de que debía vivir suficientes años para poderlos usar. Hace veinte años que los uso y todavía mantienen buena vitola. Pero qué hubiese sucedido si en vez de ocho me compro cuarenta pares. Lo más probables es que mi mente no se lo hubiese creído. Ella misma hubiera sacado sus propios cálculos: Vivir 110 años es un poco difícil y no creíble. Pongamos otro ejemplo: Una persona se compra 500 hectáreas a los 60 años con la intención de trabajarlas. El caso es que se encuentra solo y tiene poco apoyo de la familia. La mente lo tratará de convencer que es un imposible, y que nunca logrará su cometido. Lo más probable es que termine frustrado y abatido por las circunstancias. Todo habría sido diferente si se hubiese propuesto trabajar diez hectáreas. Al menos es más convincente.

*
Le conté a mi amigo de Pedraza que en mi pueblo conocí a una señora de sesenta años, que solamente le pedía a Dios ver a su último hijo hecho un profesional. Cinco años después el joven se titulaba en Derecho y un mes después del acto de graduación la señora moría en la soledad de su dormitorio. Ya no tenía sentido seguir viviendo, pues se había cumplido su último deseo. Su petición se había cumplido a cabalidad. También leí en un libro hace muchos años que un joven deseaba poseer un millón de bolívares para invertirlos en un negocio. Su deseo era tan poderoso que sólo pensaba en eso. Al poco tiempo murió un tío en una ciudad vecina. El joven acudió al sepelio y su sorpresa fue grande cuando la viuda le hizo entrega de un sobre contentivo de un millón de bolívares dejado por el tío. ¿Quién dice que de alguna manera el joven no mató a su querido tío?

Arismendi, 06-08-2015
Zordy Rivero, Cronista