En
mi adolescencia, mientras vivía en mi Arismendi, presencié un evento que me
llamó singularmente la atención. Un desconocido conduciendo su auto le preguntó
a un viejo del pueblo que, a qué distancia quedaba Guadarrama, parroquia del
municipio. El viejo respondió:
—Ahí
mismito señor —dijo señalando hacia el noroeste una carretera de tierra, en
pleno verano.
Supongo
que el hombre del auto pensaría que, en media hora o quizás una hora llegaría a
su destino, cuando el trayecto mínimo para esa época superaba las tres horas de
camino.
—Gracias
señor, que la pase bien.
Esa
conversación quedó aclarada en ese momento y ahora la comparto con ustedes. Después
que el carro emprendió la marcha abordé al anciano y le hice la siguiente
pregunta:
—¿Cómo
es que Guadarrama queda ahí mismito, cuando yo tengo entendido que un buen
caminante tarda un día entero en completar ese trayecto?
—El
caso joven, es que usted lo está percibiendo con los medios de ahora y yo lo
hago con los de mi época (a inicios del presente siglo XX). A mí en lo
particular me parece lejos Ciudad Bolívar en Bongo o Caracas a caballo, saliendo
de Arismendi.
La
distancia entre Arismendi y Guadarrama no alcanza 60 kilómetros, y para un
llanero de mi época era insignificante, cuando se podía hacer a caballo en un
solo día; mientras el tiempo recorrido, arriando ganado entre Arismendi a La
Romana de Valencia duraba 28 días, con marchas y contramarcha. El llanero de mi
época media las distancias de acuerdo a su trasporte, fuera este caballo, burro
o de a pie. La gente de ahora, de tu tiempo, miden la distancia de acuerdo a la
velocidad de los autos. Así es. Una distancia de 60 kilómetros se realiza en
carro en menos de una hora, en carretera buena. Comprendo que muchos de
nuestros ancestros tenían muy desarrollada las cualidades especiales de la
paciencia, el entendimiento y la precaución, y caminar para ellos era más una
pasión que una obligación. El orgullo del llanero se expresaba en base a lo que
habíamos caminado por este mundo de Dios. Yo en mi época de hombre joven llegué
a conocer los cinco estados llaneros y más allá.
Todavía
en los años de 1980 un carro de pasajero tardaba de Arismendi a Valencia el
aproximado de 12 horas. En cambio la rapidez ha causado en muchas personas una
estela de enfermedades… que sigue en aumento. Quiero decir que la velocidad se
ha incrustado tanto en nuestro cuerpo que ha causado la mayoría de las enfermedades
estomacales por citar un caso, y es debido a que el cuerpo está convencido que
todo tenemos que hacerlo de manera rápida, causando una gran ansiedad (estrés)
innecesario y perjudicial a nuestro ser, que sólo obedece a nuestros impulsos,
no siempre armónicos.
Arismendi, 08 de Octure de 2026
Zordy
Rivero, Cronista Oficial del Municipio Arismendi.