sábado, 9 de noviembre de 2013

CRÓNICAS

Una Lamentable Experiencia

El 21 de julio del año 2012 llegaron procedentes de Barinas las médicas integrales Comunitarias María Alejandra Peña Márquez, 24 años y Doybel Angélica Delgado Loaiza, 24 años, egresadas de la primera promoción 2011 de la UNELLEZ.

Venían con la indicación expresa de hacerle la vida imposible (léase difícil) al personal del Ambulatorio Rural Tipo II “Roger Rojas Tarazona” de Arismendi, y en gran parte lo lograron. Ellas se prestaron a tal maniobra inducidas por la ambición de obtener escaños en el hospital Luis Razetti, cuando regresaran a realizar su internado rotatorio. Y digo que en gran parte lo lograron porque las recién tituladas estaban envueltas en su gran arrogancia, que les facilitó realizar el trabajo sucio de algún personero malintencionado de Barinas.

Abrieron un cuaderno donde el personal debía firmar a la hora de entrada y salida. Al trabajador que llegaba tarde, es decir, después de las 8 am, le pasaban una raya al resto de la página; a veces anotaban la hora de llegada de alguno que entraba después de la hora indicada, colocando una que otra observación. Al final de cada mes sacaban copias y las llevaban al distrito Sanitario N° 01 de Barinas, para el día de la presentación de cuentas. En el transcurso de los meses levantaron varios informes, que por supuesto, generaron confrontación con el personal, tratando de crear división interna, que al final no les funcionó, pues la unidad del equipo se mantuvo siempre firme.

Trabajar en un pueblo es muy distinto a hacerlo en una gran ciudad. En los pueblos pequeños se está más compenetrado con la gente, y ay de quien haga algún desplante al vecino. Ejemplo: Una enfermera sale de su casa a las 7:30 de la mañana para su trabajo, pero en ese instante la señora que vive en la esquina necesita que le apliquen a su marido una inyección intramuscular, para aliviar una lumbalgia. La servidora de salud no se puede negar así llegue tarde a su trabajo, sencillamente no se lo perdonarían sus vecinos, porque además es comadre de la señora del necesitado, o como sucede con frecuencia, son parientes, o ella siempre ha hecho el favor solicitado como parte de su desempeño. Lo que trato de decir es que en los pueblos casi todos somos familias, directa o indirectamente, y negarse a prestar un servicio fuera del trabajo es como echarse encima una condena que le costará la paz por siempre, con el agravante de la mala fama.

De modo que las nuevas médicas siguieron presionando al personal hasta que le levantaron un informe desalentador al ciudadano Efraín Chávez, firmado también por el médico veterinario Erwin Cunare (su jefe inmediato) y la licenciada Migdalia Landaeta. Lo llevaron a la gobernación de Barinas, de la cual depende, y de inmediato le suspendieron el sueldo y lo sacaron de la nómina de pagos por incumplir con su trabajo. Sólo porque en el mes de agosto el compañero viajó con su Iglesia al estado Amazonas a llevar ayuda,  asistencia humanitaria a algunas tribus muy pobres que viven en la gran selva. Mencionaré dos refranes muy populares que vienen al caso: La soga siempre revienta por el lado más delgado; y de mal agradecidos está lleno el mundo.
Por último, las escuelas Evangélicas del poblado recogieron firmas para ayudar al caído en desgracia, también lo hicimos nosotros en el Ambulatorio, con sus excepciones. En la gobernación se le canceló el salario caído, pero de su cargo original, que era el de ayudante de Veterinario, lo pasaron al de Promotor Social.

El 15 de diciembre las médicas comunitarias María Alejandra y Doybel dejaron Arismendi, tras haber cumplido su triste permanencia en el Ambulatorio. Nadie quiso hacerles una despedida;  la casi totalidad del personal se negó a regalarles una despedida fraterna. Quizás se pensó en una reconciliación, pero muy tardía. Al llanero se le hace muy difícil practicar la hipocresía. Entiendo que ellas cosecharon lo que sembraron.

A pesar que durante cinco meses se trabajó bajo una intensa presión, repito, la unidad del equipo se mantuvo. Ellas se marcharon y nosotros quedamos sirviéndole a un pueblo al cual nos debemos. A diferencia de otros médicos y estudiantes de medicinas que han pasado por nuestro centro de Salud, las referidas no recibirán nuestras visitas ni llamadas cuando vayamos a la ciudad marquesa. De eso estoy seguro, y quizás jamás volvamos a saber de ellas.

Arismendi, 19-12-2012
Zordy Rivero,  Cronista

martes, 5 de noviembre de 2013

NUEVAS COSTUMBRES LLANERAS

Hasta hace pocos años se veían en las calles de Arismendi hombres y mujeres montados en sus caballos, haciendo sus diligencias, y luego regresando a las fincas o conucos a sus labores comunes. En los días de fiestas se podían contar hasta sesenta caballos y mulos amarrados a las sombras de los árboles, mientras sus dueños libaban cervezas en un bar o hacían compras de vivieres.

Ahora podemos contar solamente motos en cantidades impresionantes. Los llaneros cambiaron sus monturas por las motos, que es un transporte más rápido, económico y cómodo. Son muchos los que revisan los potreros en sus máquinas de dos ruedas, y con frecuencia son usadas para realizar largos viajes, que en bestias tardarían días. Vemos estudiantes que acuden a las instituciones educativas, agricultores que sacan sus cosechas y las venden al menudeo; productores que traen leche a la Planta Procesadora. De manera que la vida rutinaria y lenta del llanero ha terminado, para dar comienzo a la era de la velocidad. Existen casas donde pueden contarse seis y más motos. Cada uno de los integrantes de la familia posee una, incluyendo a los más chicos.

Los beneficios son muchos: medio de transporte rápido, tanto de personas como de enseres domésticos. Pero también hay que destacar el número elevado de lisiados, jóvenes en su mayoría. En el pueblo de Arismendi contamos con un aproximado de treinta fracturado, con la consecuente carga familiar que ello implica. Varias muertes han ocurrido en años recientes. Mencionaré dos casos de una lista que crece cada día: hace unos cuatro años perdió la vida Germán Yajure, de 25 años de edad, cuando regresaba del caserío Las Calenturas; y más recientemente, Ángel Zabaleta, de 25 años, quien el treinta de enero, en la vía Totumal-Arismendi, impactó la moto contra un camión estacionado. Era un cantante de música cristiana muy apreciado en el pueblo. Otra de las desventajas es el abuso en el exceso de velocidad en las calles, donde ya ha habido personas arrolladas; y además del ruido excesivo que generan los tubos de escape.

Sería un trasporte ideal y muy útil en manos de gente cuerda y juiciosa, pero en manos de aventureros y personas inmaduras es un peligro potencial, tanto para conductores y peatones. La esperanza es que los motorizados adquieran la conciencia necesaria para entender que el abuso trae consecuencias graves, y que si no respetamos al otro, no tenemos derecho a reclamar cuando nos convirtamos en víctimas. La fe está puesta en que las mujeres sirvan de ejemplo; ellas, que en su mayoría son buenas conductoras, comedidas y juiciosas. Una de las medidas para controlar el exceso de velocidad, y que se ha optado últimamente, es el levantamiento en las calles principales de muros: (policías acostados), hasta tanto la municipalidad asuma el control.

Siendo el municipio Arismendi una de las economías más prosperas y estable del estado Barinas, el auge de este tipo de transporte ha contribuido al florecimiento de agencias de ventas de motos y repuestos, además de la abundancia de talleres mecánicos. Al menos unas cien familias se benefician con este tipo de negocios de forma directa e indirecta.
Lunes, 28 de junio de 2012
Zordy Rivero, Cronista de Arismendi

domingo, 27 de octubre de 2013

CARTA DE UN AMIGO

A mediados del año de 1995 recibí una carta de don Julián Laya, donde hace referencia a uno de mis libros y asuntos relacionados con Arismendi. Participó en su juventud como colaborador del periódico “Curare”, que apareció en 1944, editado por el profesor Ramón Villegas Izquiel. También fue un colaborador cercano del periódico “El Arismendeño”, publicado por Adhely y mi persona. A don Julián se le conoce por haber fundado una Academia de Inglés en Arismendi, y ser autor de varios libros de coplas, entre ellos, Rastrojo y Tinajero, editados por la universidad de Carabobo. Este año 2013 murió en la ciudad de Valencia. Mi respeto y admiración a la memoria de uno de los grandes hombres que han dejado su huella en la historia de Arismendi.

Deseo compartir esta hermosa carta con la gente de mi pueblo, por su relevancia en cuanto a algunos postulados que nos regala el viejo amigo y que aún tienen plena vigencia. Además, la carta es parte de esa historia que estamos rescatando de los archivos del olvido:



“Valencia, 07 de Julio de 1995

Dr.
Zordy Rivero
Arismendi.

Apreciado amigo:
Posiblemente le extrañe esta carta, pero recordar es vivir dijo un poeta, y el inquieto pensamiento me invitó a escribir.

En la oportunidad de haber visitado nuestro pueblo en compañía de Adhely y Carlos Cadenas, lo hicimos con el más cálido entusiasmo; con el ánimo de cristalizar la idea tuya y de Adhely, de crear un órgano periodístico informativo, que llevara en parte, la cultura que tanta falta hace a los pueblos de las provincias venezolanas, y vio la luz EL ARISMENDEÑO. Sin tener dotes de vidente, de antemano conocíamos nuestra condición de quijotes, y yo, en particular pensaba que tan excelente iniciativa pudiera ser una utopía; sin embargo, no apagamos nuestro farol de caminantes, y dimos el frente queriendo disipar las tinieblas. Nos satisfizo mucho que la semilla quedó en el surco y que germinará cuando el hombre despierte del letargo que por ahora lo envuelve, y piense menos en el lugar donde se pueda encontrar una cerveza bien fría. Los esquemas cambiarán para dar paso a lo dicho por el Libertador: “MORAL Y LUCES SON NUESTRAS PRIMERAS NECESIDADES”.

Otros particulares se vinculan con nuestro tema central: La cultura y sus ramificaciones. Es un deber que nos asiste a todos, reconocer los méritos de muchos hombres de nuestras provincias, que cobijados por una constancia tenaz, han logrado coronar la cumbre sin fatiga, levantándose del nivel ordinario; y nunca será tarde para el reconocimiento. Por lo tanto, recibe, médico amigo, mi más sincero testimonio de ese reconocimiento, que no es un falso halago.

Tú, Zordy, como médico has sido un apóstol de tu pueblo y has penetrado en profundidad, la ética del Código Hipocrático, y has tocado con tu sensibilidad, el corazón del pueblo que te vio nacer.

Nuestra inquietud seguirá siendo como el sol que tramonta la montaña, y nosotros buscaremos su permanente luz, para hacer más fácil el camino de otros. En estos días de nostalgia y de lluvia he releído EL MUCHACHO DEL CHALECO ROJO. Tu narración muy fluida y amena, además de estar familiarizado con los lugares que son nuestros. Tus cuentos, en su mayoría, son dramáticos, y lo comprendo porque no solamente son la realidad de un pueblo, sino la vivencia de un país convulsionado que cada día va cuesta abajo, y no se vislumbra un capitán honesto que arribe la nave a un feliz puerto. ¿Qué puede esperarse de un hombre que llega al hogar dando tumbos, con una botella de caña en la mano, despertando a los hijos, y maltratando a su mujer?

¿Qué se puede decir de niños descalzos, y con la miseria a cuestas, sin alimentación y sin abrigos? ¿Qué lenitivo se le pone a la prostitución que crece como un pulpo? Para estos interrogantes no hay respuestas, cuando la moral camina de rodillas. Por esa lamentable situación, tus cuentos son dramáticos.

Los pueblos del distrito Arismendi, a pesar del olvido -en muchas décadas- por la indiferencia de sus gobernantes, han sido privilegiados: han sido semilleros fecundos que han dado los frutos de sus conocimientos a todo lo largo y ancho del país, en profesionales de las distintas ramas del saber humano: Médicos, Arquitectos, Ingenieros, Educadores, Abogados y hasta poetas. Entonces, nuestro aporte está dado con abundancia, como las semillas del trigo, y así estamos contentos por el deber cumplido.

Yo, Médico (Zordy), añoro con alegría y con un poco de nostalgia a la vez, toda mi época feliz, como lo dijo Dante; no tengo pesadumbres, sino cantos y amaneceres, como los pájaros, que aprenden a querer oyendo el río.

La vida de las ciudades es distinta: el hombre que trabaja, podría compararse con las agujas de la máquina de coser, vale decir, que no está arriba, ni abajo ni en el medio; y cuando llega medio arrecho porque un conductor le ha mentado su progenitora, almuerza de mala gana, se va a reposar, cosa que no logra, porque tiene dos enemigos combinados: el timbre y el teléfono. Suena el primero, y es un vendedor de repuestos para los filtros; repica nuevamente, y es un chico que se le cayó la pelota para nuestro solar o son un par de viejas fanáticas que dicen: ‘señor, estamos vendiendo una revista muy interesante, se llama Atalaya, la cual le habla de cómo debe leer la Biblia, porque estamos en los últimos tiempos’. El teléfono. Es una persona preguntando por Pedrito, marcando un número equivocado, y así sucesivamente.

Para concluir, abundo en comparaciones. Para vivir en las ciudades es necesario tener una paciencia de gato -Adhely te ampliará el concepto-, a quien se lo he transmitido de boca a oído porque no se puede decir en una carta.

Perdona tantas bolserías que contiene la presente, y me despido con un fuerte abrazo fraternal en unión de tu esposa y demás familiares, a quienes deseo salud y bienestar.

Afmo amigo.
Julián A. Laya”


Zordy Rivero, cronista de Arismendi

domingo, 20 de octubre de 2013

PLUMA Y LIRA DE MI TIERRA

Arismendi ha tenido grandes hombres y mujeres que se han destacado en el folclor llanero; algunos quedaron relegados en el olvido  por falta de promoción o por una oportunidad que nunca apareció. En cambio, hubo otros como el conocido poeta Eladio Tarife, que logró trascender los límites nacionales, producto de sus exquisitas composiciones musicales: Española, Amor en el Ruedo, Sueño Latino, Linda Barinas, entre otras.

Mencionaré algunos cantantes y contrapunteadores que se me vienen a la mente,  -la mayoría fallecidos. Ejemplo: Luis Hernández Tarife, Amalio Farfán, Genaro Yajure, Rafael Mirabal, Ramón Daza, Simeón Pérez  (Boca de Candela), José Lozada, Jorge Aponte y Reinaldo Rivero.

Entre los músicos que amenizaban aquellos distantes bailes pueblerinos destacaron: Isidro Mirabal, bandolinista de recia pajuela; Ramón Eliseo y su hijo Ramón, conocido popularmente como Boca é Pilón, ambos arpistas; Ezequiel Lozada, arpista; Rafael Rojas (Cuchurro), arpista de bordón sonoro; los hermanos Terronales (Roso y Genaro), arpistas y cuatristas respectivamente; Ramón María (Negro Mirabal) músico de guitarrón y bandolinista recio; María Josefa Venero, arpista, cuatrista y cantante -mujer completa en estos menesteres; el Catire José Alejo, arpista de sutil tiple; Esteban y Filemón Lucena, arpistas; Cleto Lanzoza, cuatrista completo, Carlos Mirabal, cuatrista, Néstor González, arpista recio y padre de uno de los mejores arpistas de Venezuela: Julito González.

Debo señalar que tuve la gran dicha de presenciar algunos retos de contrapunteadores en la década de los años 70, y unas de las impresiones que me dejó dicha actividad fue que al terminar una porfía, cada quien se consideraba ganador. No había jurado especializado para calificar los mejores versos de estos cantadores natos, sin embargo, los contrincantes tenían sus admiradores (seguidores que vitoreaban sus coplas). Lo cierto es que, al final de la “contienda”, tanto los  ganadores  como perdedores en este difícil ejercicio de habilidad mental, aceptaban con humildad y respeto, la realidad -favorable o adversa- según el caso.  A estos  titanes de la copla recia hay que recordarlos con mucho afecto, porque forman parte del acervo cultural  de nuestro suelo llanero. Le tocaron y cantaron al pueblo con cariño, al caballo, al toro cimarrón, a la mujer amada, a la sabana amplia y hermosa, y a las hazañas del llanero.

Desde el hogar y la escuela deberíamos empezar a conocer, querer y respetar a nuestros cultores, que vienen a representar nuestros valores de pueblo emprendedor.  Espero que la lista anterior se extienda con el devenir del tiempo.

Nota: Esta crónica se realizó con el aporte de información histórica del profesor y abogado Numa Pompilio Pinto Mirabal. Viernes, 16 de agosto de 2013. 
Zordy Rivero, Cronista de Arismendi

lunes, 14 de octubre de 2013

CRÓNICAS

Taller de Actualización 

El 18 de setiembre de 2013 llegaron a Arismendi procedentes de Barinas la licenciada Nohemí Guevara, jefa del Departamento de Enfermería del distrito Sanitario nº 01 del Estado Barinas; licenciada Yajaira Vecchione, Enfermera Coordinadora de Atención Integral del Distrito Sanitario Barinas; licenciado Franklin, Enfermero Coordinador Regional de Vigilancia Epidemiología; ingeniero en Sistemas Rafael Bravo, operador de equipos de computación del Distrito Sanitario.

El objetivo fundamental era impartir un Taller de Actualización del Programa Ampliado de Inmunización el cual se realizó entre los días 19 y 20 de setiembre en el Salón de la Casa de los Ancianos. Asistieron las enfermeras del Ambulatorio Rural Tipo II “Roger Rojas Tarazona” de Arismendi: Licenciada en Enfermería Migdalia Landaeta, Enfermeras Reina Flores, Rosa Valera, Marile García, Senail Córdova, Sara Romero; Clara Cunemo del Ambulatorio El Ubero y William Correa del Ambulatorio Los Conucos, ambos de la circunscripción Guadarrama; Yelis Maluenga de Caño Seco; Elis Pelayo de Palo Quemao. Estuvo presente el Técnico en Zoonosis Ángel David Andrade. También nos acompañaron un grupo numeroso de TSU en enfermería  recién egresados del CULTCA (Colegio Universitario de los Teques Cecilio Acosta) de la misión Sucre, núcleo Arismendi: Ingrid Quintero, Elida León, Suleine Martínez y José Realza entre otros.

Lo más destacado del taller estuvo a cargo de la Lic.Yajaira Vecchione quien expuso sobre la secuencia y regularidad en la aplicación de las vacunas en niños y adultos; la manera de llevar las estadísticas; la perspicacia a la hora de presentarse un paciente con la sospecha de una enfermedad infecto-contagiosa prevenible por vacunas; el seguimiento de los pacientes que se les ha aplicado las primeras dosis pero que necesitan los refuerzos. Habló de los dos tipos de vacunas Antirrábicas y manera de aplicarlas, en casos de mordeduras por perros sospechosos, que en muchos casos son perros desconocidos o callejeros. Con todo su saber y experiencia se explayó por varias patologías de la medicina, explicando sus síntomas, exámenes de laboratorio y posterior diagnóstico.

Toda esta información recibida me llevó a recordar la vez que estuvimos en un Operativo de vacunación en Palmarito, en casa del señor Delfín Ramos, a un día de navegación de Arismendi. Vacunamos y recetamos a toda la población excepto a un hombre, que por motivos inexplicables no quiso dejarse vacunar. Al año siguiente fue el único que murió de fiebre Amarilla. Ya nos habían alertados de que en la zona se habían encontrado monos muertos en número creciente y poco habitual. En casos como el mencionado, priva la creencia religiosa de que ellos son invulnerables a las enfermedades y por tanto no necesitan de ninguna ayuda médica, y en otras situaciones es por la ignorancia.

Este seminario se llevó a cabo gracias a la organización y participación activa de la Dirección de Salud de la Alcaldía, representada por el profesor Alí Yajure, quien dirigió palabras de bienvenida a los participantes. También se hizo presente el señor Martín Aponte, quien se prestó voluntariamente para llevar a la licenciada Nohemí, al licenciado Franklin, a la Dra. Arelis Peña, a la TSU en enfermería Marilie García y a la Socióloga Celina Cordero al pueblo de La Unión, a realizar un monitoreo en una zona “afectada” por la presencia de un caso sospechoso de Tosferina. Entre las actividades realizadas estuvo la vacunación de los pobladores, consultas médicas y charlas con la gente de la comunidad.

Quizás este sea el último Curso en Arismendi dado por estas dos licenciadas de Barinas, ya que este mismo año, con toda probabilidad, serán jubiladas. Supliéndolas en sus cargos quedarán los dos jóvenes profesionales que las acompañaban. Larga vida a estas dos eficientes trabajadoras de la salud del Estado Barinas.

Arismendi, 14-10-2013
Zordy Rivero, Cronista

martes, 24 de septiembre de 2013

ASFALTADO DE LAS CALLES DE ARISMENDI

El mes de septiembre del año 12 empezó un proyecto de asfaltado del pueblo de Arismendi; la iniciativa salió de Caracas impulsada por el entonces presidente de la república Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Fría. En septiembre del año 13 se logró asfaltar la calle Andrés Bello o calle Banco Alto (su primer nombre). No obstante hay que destacar que el trabajo ha quedado bien hecho con una base de piedras compactadas y dos capas de asfalto, que garantizará su perdurabilidad en el tiempo. La calle plaza será la siguiente en recibir tan esperado beneficio.

Desde los días de la fundación, Banco Alto fue una de las calles principales del poblado. Pero ¿a qué se debía su importancia? A través de ella pasaba la Avenida Bolívar que era una de las salidas o entradas del pueblo, según el caso, hasta encontrarnos con el cementerio que se destacaba entre unos samanes centenarios, en una zona alta, lo que no permitía que se inundara en la temporada de invierno. Esa misma vía nos comunicaba con El Baúl.

La segunda salida era la Avenida José Antonio Páez la cual servía de puerto a las canoas que traían cosechas de los campos aledaños. A principios del siglo pasado, en invierno, las aguas de las crecidas llegaban hasta la calle Banco Alto. En esa esquina existían cuatro casas. La de Juan Aparicio y su mujer Luperta con sus tres hijos, Francisco (Paco), Mireya y Sandra; en la segunda, Serano Tacoa, uno de los fundadores del caserío La Madrina. La tercera pertenecía a Clara de Bolívar y la cuarta a Manuel Chirinos, siendo esta última la única que se podía observar hasta hace poco, pues su nuevo dueño le está haciendo una remodelación que la dejará muy distinta a la primigenia. Esta vía era usada en verano por llaneros de a caballo y de a pie, pues a unos trescientos metros de la esquina, vía el cementerio, existía un caño muy caudaloso, que le pusieron el nombre de El Caño de Aparicio, debido a un potrero que el mencionado señor poseía en sus alrededores. La tercera salida era por La Ramireña. Su nombre procedía del señor Rafael Ramírez, comandante de la policía que vivía en el lugar. Pero los primeros habitantes de La Ramireña fueron Miguel Bolívar y su mujer Sergia Silva, quienes le vendieron a Ramírez, y este le vendió nuevamente a Miguel Bolívar para irse a vivir a San Fernando de Apure. Miguel Bolívar le vendió a Gonzalo Daza. En la Ramireña terminaba el pueblo y el límite lo definía una puerta (la puerta de golpe) que se cerraba todas las tardes para que los burros, caballos y ganado no entraran al pueblo.

Los Toros Coleados en las fiestas Patronales en honor a La Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre, se realizaban en la calle Banco Alto. Las bocacalles se tapaban con palmas amarradas con mecate. El coso principal (salida) estaba ubicado en El Chupulún y la llegada a un lado de la casa de Antonio Carrasquel, en cuyo patio había un viejo tamarindo que servía de sombra a los caballos, jinetes y jugadores de gallos. Al frente se encontraba la casa de Juana Sevilla. Los coleadores de aquella época eran muchos, siendo  los más destacados y conocidos, Julián Laya, Cleto Valdez, Pedro Vicente Venero, Pedro Jesús Venero, Ramón Linero, Narciso Montoya y Abelardo Villegas.

Un bar conocido como La Cueva del Sapo se encontraba en lo que hoy corresponde a la dirección de La Escuela Técnica Agropecuaria (ETA), donde iban a tomar cervezas y escuchar música en la Rockola las personas mayores. Las costumbres de aquella época no permitían que los jóvenes o menores de edad se acercaran a los bares, a riesgo de que el dueño perdiera su licencia. Era difícil que en esos días un menor de edad cargara cédula de identidad, sin embargo el hecho de usar pantalón corto por lo general sugería que no había alcanzado la mayoría de edad, es decir, 18 años.

Arismendi, 18 de septiembre de 2013
Zordy Rivero, Cronista de Arismendi

lunes, 23 de septiembre de 2013

SEGUNDA VISITA A WASHINGTON

Salimos el 31 de julio de 2013 pasadas las 4 de la tarde del aeropuerto Arturo Michelena de la ciudad de Valencia, haciendo escala en el aeropuerto Internacional de Tocumen, Panamá. Hicimos trasbordo una hora más tarde, y proseguimos el viaje hacia Washington, arribando al aeropuerto Internacional Washington Dulles casi a la media noche. Me acompañaban tres amigos. Íbamos a participar en un ciclo de conferencias y seminarios relacionados con el comportamiento de nuestras sociedades civilizadas, y la manera de comprenderlas y de ayudarlas a evolucionar satisfactoriamente, sin necesidad de dañar a nuestra Madre Tierra.

Compartiré con mis amigos algunas citas que logré copiar y que me parecieron interesantes:

-No digas mentiras pudiendo decir la verdad; insultas a tu Cristo Interno cuando mientes. La verdad nos hará libres y la mentira nos esclavizará.

-Es importante que recordemos que somos seres espirituales; este hecho nos convertirá seres libres, libres del apego a la vida terrenal que es transitoria y temporal.

-La honestidad es una de las virtudes más importantes de la vida.

-Lo que hagas, sea lo que sea, hazlo bien. Todo es posible si pones atención y pasión a tus sueños. Ten iniciativa propia, pero debes comprender que no estás solo en el mundo.

-Sé creativo en la vida diaria y si las cosas no funcionan de una manera trata de otra forma, pero no te detengas. Sólo así podrás desarrollar tu fuerza interior.

-No existen límites en lo que un hombre o mujer puede hacer si se hace con amor.

-Nunca te rindas; para ser un triunfador lo único que necesitas es emplear los recursos que ya posees.

-Siempre ama lo que estás haciendo; para ver las fotografías el día de mañana tienes que tomarlas hoy, y cada fotografía tiene su  propia historia.

-La llave para abrir el corazón de las personas es serviles desinteresadamente, pues la recompensa vendrá, al final, de nuestro Creador.

También aprendí sobre el daño que está causando al organismo humano los hornos de microondas, los teléfonos celulares y la práctica de ecosonografías; esta última en las mujeres embarazadas, lesionando significativamente el feto; siendo sus efectos más dañinos en los primeros meses del embarazo.

Tuve la oportunidad de convivir con el americano común, que labora en un mundo inmerso en su propio ajetreo y competitividad. América del Norte es una sociedad rentista donde todo trabajador paga un  impuesto al Estado, que le permite al gobierno mantener todos los servicios básicos en adecuado funcionamiento. Washington, la capital de los Estados Unidos, es una metrópoli moderna donde se encuentran monumentos históricos que causan admiración al visitante, por lo que la convierte en una ciudad turística, que uno no termina de observar en su totalidad y a la vez de extrañarse. La eficiencia en el sistema de transporte público con su metro y buses, la limpieza de la ciudad y la seguridad personal son elementos dignos de destacar, y de lo cual ellos están orgullosos. ¿Qué cómo lo han logrado? Con la educación de los niños desde el hogar y la escuela; y con disciplina y obediencia a sus leyes que son innumerables. No obstante debe existir un nivel de consciencia suficiente, que aunado a un gran amor por su país, les han permitido alcanzar el desarrollo que sustentan. ¿Que tienen problemas con el racismo y que en su seno existen grandes desigualdades sociales?, es por todos conocidos, además de la carrera de las armas, que tendrán que detener en la medida en que detengan su fabricación.

El 11 de agosto salimos de los Estados Unidos con destino a Panamá donde permanecimos un día; el 12 por la tarde arribamos a Valencia con las maletas llenas de experiencias y los corazones alegres y esperanzados, dispuestos a seguir luchando a favor de nuestro hermoso país Venezuela.


Zordy Rivero, Cronista de Arismendi