lunes, 17 de febrero de 2014

CRÓNICAS

Una Muerte Lamentable

Podríamos decir que todas las muertes son lamentables, pero existen algunas que no tienen justificación ni razón de ser y que el común de la gente no les consigue una explicación lógica. Quizás porque la interrupción violenta de una vida en plena productividad no es fácil de entender. Es el caso de Luís Gerardo Méndez Venero, mejor conocido como Lalo, de 40 años de edad, quien murió asesinado de un disparo en el abdomen la madrugada de 01 de enero de 2014. El desventurado se encontraba al frente del bar El Corroncho, donde jóvenes y adultos festejaban la llegada del nuevo año. El ambiente era alegre, festivo, cuando de pronto apareció un sujeto con pistola en mano y de un disparo mandó todas las esperanzas de un hombre trabajador al otro lado del velo.

Nació Lalo en Cumaná el 23 de marzo de 1973, siendo sus padres Blanca Venero (fallecida) y Méndez Colina, viejo dirigente de Acción Democrática. Regentaba la bodega “Blanca Flor” ubicada en la calle Andrés Bello, herencia de la madre y la cual gozaba de una gran popularidad debido a la venta de arepas a precios populares -diez bolívares la unidad. Allí acudían estudiantes, profesores, empleados, campesinos, deportistas, locutores de radios, etc., a saborear las arepas preparadas por Aurora Ortiz (Negra Linero), Carmen Salazar, y vendidas por Ariana Palacio y Lalo.

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En el año de 1990 se forman varios equipos de micro futbol en Arismendi, cuyas prácticas, entrenamiento y competencias se realizaban en el gimnasio municipal, conocido en aquella época como gimnasio Carl Herrera, llamado así en honor a un basquetbolista de Guanare que jugaba en la NBA-Estados Unidos. Estos equipos fueron conocidos como La Palmita, La Manga, La Milagrosa, naciendo en lo posterior El Club Banco Alto. También de crearon equipos de voleibol, basquetbol y béisbol. Siendo Lalo un adolescente, participa en todas las disciplinas, destacándose en el futbol y voleibol. En los años sucesivos, Lalo realiza un papel destacado en el béisbol, siendo pitcher abridor, primera base y quinto bate; luego se fusionan Banco Alto y La Milagrosa para detener el equipo de la Alcaldía. Cinco campeonatos ganaron en competencias con la Alcaldía, quedando Lalo como mejor pitcher en al menos tres de los campeonatos. Fueron días de gloria y satisfacción.

Entre los años de 1990 y 1996 Lalo participó en micro-futbol (futbol de salón) y voleibol, dándole un rendimiento al equipo de la casa (Banco Alto) de manera impresionante. El año de 1998 llegó una delegación cubana procedente de Barinas para organizar el deporte en Arismendi. Empieza una nueva etapa, en especial con el softbol, el cual Lalo practica hasta sus últimos días con el mismo entusiasmo de siempre.

Jugadores de distintas disciplinas que compartieron momentos de alegría, euforia y hasta de tristeza con Luís Gerardo Méndez: Manuel Torres, Alcides Madroñero, Julio Rodríguez, Arnaldo Lavieri, Edgar Venero, Los Morochos Mirabal (Beto y Goyo), Alain Méndez, el cantautor “Carlos Carne Frita Martínez”, Alirio Pérez, Maelo Ricardo Aponte, José Jesús Venero Michelena (fallecido) alias “La Papa”, Héctor Calles, Lauren Rojas, Luís Rojas, Ismer Escalona, Leonard Pineda, Juan Carlos Lara, José Gregorio Ortiz (Papi Lindo), José Gregorio Moreno, Juan Carlos Rojas,  Edgar Andrade “Masa”, José Ortiz, Juan José González (Cheo González), Fernando Cortez, El Chino Morillo y Niger Yajure (Totijo). 

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El tres de enero, en horas de la tarde, los restos mortales de Luis Gerardo Méndez fueron llevados al gimnasio municipal, en una breve visita, como última despedida, luciendo el féretro una camiseta del Magallanes, su equipo predilecto. Muchos motorizados, autos y gente de a pie lo acompañaron hasta su última morada, para darle el adiós definitivo al deportista consecuente.

Arismendi, 17-02-2014
Zordy Rivero, Cronista

domingo, 9 de febrero de 2014

CRÓNICAS

Elecciones Municipales 2013

El 8 de diciembre del año 2013 Arismendi eligió como Alcalde al señor José Olivar Zapata Carvajal en representación del partido Psuv, con un total de 4.718 votos, quien se presentaba a la reelección para un segundo período que concluiría el 2017. Un segundo lugar lo obtuvo el señor José Gregorio Barrios Saavedra (MUD) con 3.730 votos.

Los siete concejales que tuvieron la aceptación del pueblo fueron: Margarita Mora (San Antonio), Yudit Carolina Blanco Loaiza (Arismendi), Manuel Alfredo Hernández Leal (Arismendi), Eduardo Garrido (Arismendi), José Gregorio Zapata (Guadarrama), Armando Antonio Aponte Taizen (La Unión) pertenecientes al Psuv y David Maluenga (Arismendi), en representación de la MUD.  A la parroquia de Arismendi se le conocía por no reelegir alcaldes ni concejales, no así la parroquia La Unión, quien en el pasado eligió por dos veces consecutiva a los concejales Antonio Loreto y al médico Calos D´ Elía, ambos del partido Acción Democrática. Los resultados actuales demuestran una vez más que la tarjeta del Psuv es muy poderosa en los estados Llaneros, pues, ante un trabajo constante de la oposición para obtener el codiciado curul, José Zapata se impone, rompiendo con el mito de la no reelección. Cuatro años tiene por delante el señor José Zapata para que definitivamente enrumbe a Arismendi por el camino del progreso. Es una nueva oportunidad que le ha dado el pueblo para que convierta al municipio en un emporio de producción agrícola y pecuaria.

A los concejales entrantes también les corresponde realizar el trabajo de legislar e impulsar proyectos de progreso que impliquen el avance de toda la población. Siendo la mayoría profesionales con un trabajo comunitario exitoso, se espera de ellos que sean una luz emergente que empieza a iluminar el hermoso camino de este polifacético pueblo llanero. No es circunstancial ni fortuito que de los concejales salientes ninguno tuvo una segunda oportunidad, y en cuanto al Alcalde, quien fue salvado por la tarjeta roja, le corresponde mejorar los servicios públicos, vialidad agrícola, embellecimiento u ornato, seguridad y muchas otras deficiencias evidentes que esperan pronta solución.

Los gobernantes del pasado quedaron como un recuerdo y un ejemplo a no seguir. Su triste realidad no es más que eso, una triste realidad. Estuvieron en las cumbres del poder y ahora se encuentran en el estercolero del abandono y la pobreza, y todo tiene que ver con el respeto y la buena administración del erario público, que no es más que el respeto al pueblo necesitado de Dios.

El miércoles 11 de diciembre en horas de la mañana se instaló la nueva Cámara municipal con la ausencia del concejal Eduardo Garrido. No obstante se realizó la sesión,  quedando como presidente Armando Aponte y vicepresidente Yudit Blanco. En sus palabras al público presente, y frente a las cámaras de Arismendi TV, el presidente resaltó el deseo de trabajar por los pueblos de Arismendi en unidad y armonía; prometió que sesionarían en las distintas parroquias para conocer los problemas que aquejaban a las comunidades de manera directa. Hubo aplausos y gestos de aceptación de parte de los asistentes. Al final de la asamblea no firmaron el libro de conformación los concejales Manuel Hernández y David Maluenga, quien salvó su voto.

El 02 de enero de 2014, la Cámara municipal se reunió para ratificar al ciudadano Armando Aponte como presidente. También en esta ocasión estuvieron ausentes de la sesión los concejales Eduardo Garrido y Manuel Hernández. Por cuatro votos a favor y uno en contra fue reelecto el señor Aponte. La estructuración de esta Cámara favorecía la gestión del Alcalde José Zapata, así como le fue favorable la anterior.

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El 14 de enero hubo una nueva convocatoria de la Cámara municipal para una sesión extraordinaria. En esta ocasión el señor Armando Aponte presentó su renuncia a la presidencia del concejo, dándole paso a Eduardo Garrido quien asumió la presidencia, quedando aquél como vice-presidente. Dijo Aponte que debido a la distancia que lo separaba de su pueblo La Unión, se veía en el impedimento de cumplir con una responsabilidad tan exigente. También se juramentó la secretaria de la Cámara, Marieli Michelena. Se creó el cargo de sub-secretaria, asumiéndolo Ana Patricia León. Al tomar el derecho de palabra, Eduardo Garrido saludó a su madre, familiares y amigos. Disculpó la ausencia de su esposa que no pudo acompañarlo porque se encontraba en el trabajo, cumpliendo con el gobierno y la revolución. Esta disculpa generó aplausos, siendo los más entusiastas los expresados por la profesora Yudith Betancourt, quien no disimilaba su alegría. Habló que trabajarían a tiempo completo por el desarrollo de Arismendi y sus parroquias, en unidad y con transparencia, porque al final de cuentas ellos, los concejales, conformaban una sola y gran familia y debían estar unidos en esa lucha a favor del progreso.

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Eduardo Garrido es una persona muy humilde y sencilla; en su infancia fue vendedor ambulante: (cachapas, hallacas, conservas, etc.), para ayudar a la familia, a la vez que estudiaba en la escuela municipal; nunca le faltan sus alpargatas blancas o negras, de cuero de ganado,  y su hablar es llano y muy criollito. En esa apariencia sencilla se esconde una persona muy preparada, con estudios avanzados en política, conocedor de las relaciones sociales y de los intereses  que mueven una sociedad en desarrollo. Es un fiel seguidor de la ideología revolucionaria de su líder máximo: Hugo Chávez Fría. Hasta hace poco ejerció la dirección de la Misión Ribas, donde fue reconocido por su liderazgo. De manera que el nuevo presidente de la Cámara y su equipo de trabajo se convierten en una esperanza real para el futuro inmediato de Arismendi.

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Por la noche se dieron cita varios invitados a la casa de Mariela Moreno y su esposo Narciso. El ambiente era grato y lleno de alegría. Entre los que asistieron se encontraba el poeta Adhely Rivero, prof. Yidith Betancourt, Marieli Michelena, María Mirabal, administradora de la Cámara, Ingeniero Edgar Celié, profesor de la ETA, Eukaris Martínez, trabajadora del Banco Bicentenario, José Hernández con esposa e hijos; Eduardo Garrido, Eliezer Liscano. A eso de las diez apareció Wualdemar Miranda, quien compartió unos instantes con los presentes. Se repartió carne de marrano horneada, acompañada  de yuca y ensalada. Fue una velada inolvidable por la armonía que imperaba en el acogedor ambiente familiar. 
                                                                                                                               Arismendi, 09-02-2014
Zordy Rivero, Cronista

lunes, 16 de diciembre de 2013

NARRATIVA

Un Encargo

La historia sucede en el siglo XVII en una ciudad de España. Soy ejecutor de encargos a la orden de personas de la nobleza. Soy experto con la espada y el puñal. Mi cuerpo está salpicado de cicatrices, pero nadie me ha vencido aún. Sé que algún día moriré de manos de mis superiores. Eso y más cosas sé, pero yo vivo el momento.

Mi próximo encargo es un amigo mío, o mejor, un pariente cercano y muy querido, pero ellos no lo saben. Busco a mi pariente y le informo que va a morir, que otros han determinado el fin de sus días, y que dé gracias a Dios por ser su ejecutor. Él acepta ser entrenado como se lo he propuesto. Cuando ya está listo con los pormenores del encuentro cito a mis superiores para que presencien la muerte del condenado. En la semioscuridad de un parque abandonado nos enfrentamos a un duelo a muerte. Sólo se escucha el sonido rápido y metálico de las espadas; después de un corto tiempo mi espada lo atraviesa de un lado a otro, acompañado de un quejido de muerte. Bañado en sangre cae a mis pies.

Los presentes han dado el visto bueno con un movimiento de cabeza y una sonrisa de satisfacción. Me acerco a recibir mi paga y a despedirlos… hasta un próximo contrato. Mi primo vive porque la espada ha pasado por un lado del tórax, justo lo necesario para romper la bolsa de onoto líquido. Esa misma noche él ha adquirido una nueva identidad y ha salido en silencio de la ciudad, para siempre. Es la primera vez que negocio con la muerte.

                                                                                                                                 Zordy Rivero, Escritor                        

miércoles, 27 de noviembre de 2013

CRÓNICAS

La tarde del 27 de noviembre de 2013 hice acto de presencia en la Escuela “Básica Unión” de Arismendi, con motivo del aniversario número 70 de su fundación. Está ubicada en la calle 8 de diciembre y es una Escuela emblemática del municipio capital. Fue un homenaje muy emotivo, pues allí se dieron cita maestros y trabajadores de esa institución, jubilados algunos y otros activos. Me acompañaron en la mesa de invitados el profesor Alí Yajure, Geno Yajure y Eliezer Liscano, y el recuerdo de los primeros docentes que laboraron en aquella lejana época estuvo en el ambiente, como una presencia cercana y tangible.

Con el título de CRONICA: UN PUEBLO Y SU GENTE, apareció en el año de 1993 un artículo en el primer número de El Arismendeño,  de nuestro colaborador de Valencia don Julián Laya B., el cual reproduciré como un homenaje a tan eminente personaje de la historia de nuestro pueblo, de una fructífera y apasionada vida de poeta y coplero. Notarán que la escritura es muy sencilla, como si Julián le contara a un interlocutor que tuviera al frente sus remembranzas y vivencias, que fueron únicas en la historia de un país que  a duras penas salía del feudalismo y del atraso.


“Abarcar con un solo plumazo en una crónica periodística el acontecer histórico de un pueblo, es imposible. Necesariamente habrá que separar dos épocas distintas diametralmente opuestas: una que corresponde a la Venezuela de ayer, extorsionada bajo la cruel y sombría dictadura del Sátrapa de La Mulera, Juan Vicente Gómez, quien se entronizó en el poder por veintisiete años consecutivos, y manejó el país a su caprichoso y antojo como una hacienda de su pertenencia, olvidándose por completo de la provincia, borrada del mapa, como si no fuera parte de la geografía venezolana.

La otra que comienza a raíz de la muerte del dictador, con el gobierno del general Eleazar López Contreras, período en el cual Venezuela recupera un nuevo perfil y clarifica su imagen.

Con esta observación razonada, trataremos de dar luz verde a los recuerdos para referirnos a un pueblo sepultado en el olvido de un rincón barinés; este pueblo separado de los estados centrales, sufrió con estoicismo ejemplar los embates del despotismo, y esperó con resignación franciscana la aurora de nuevos horizontes. Nos estamos refiriendo a un pueblo noble, hospitalario, acogedor y fraternal: Arismendi, capital de un importante distrito (municipio) del Estado Barinas, que lleva su mismo nombre, el cual se encuentra ubicado en la margen izquierda del río Guanare.

Arismendi ha tenido en la distancia del tiempo amaneceres y ocasos, en el sentido de abundancia y escasez. Fue próspero en una época que no regresó jamás: la comercialización en la compra-venta de las plumas de garzas que Francia pagó a precio de oro; y como en la región había numerosos dormitorios como hábitat de las garzas, el trabajo de recolección de plumas era relativamente fácil, venciendo desde luego los rigores del ambiente. Como ya hemos dicho, estando Arismendi a orillas del río Guanare, arteria natural de libre navegación, permitía el enlace comercial con los pueblos que tenían el privilegio  de tener la vía. El transporte consistía en bongos hechos de una sola pieza; eran de madera seleccionada: jabillo, cedro amargo, caoba y samán. El comercio de Guanarito vendía su abundante producción en Arismendi, y allí mismo compraba lo necesario sin tener que bajar a San Fernando, plaza ésta que a su vez intercambiaba su producción con Ciudad Bolívar.

Para las nuevas generaciones conviene que sepan que para la época que narramos no existía una navegación motorizada, sólo embarcaciones movidas por remos y palancas, actividades que desempeñó el hombre de ayer con amor y sin protesta, pese a la recia tarea cotidiana bajo los rayos de un sol inclemente y calcinante.

De las firmas comerciales del Arismendi de entonces, cabe mencionar las que tenían mayor capacidad económica: Martí &amp Avenante, Carmelo y Augusto Ribas, Cecilio Sosa &amp Co, Soto  &amp Montenegro y Hermanos Laya, quienes disponían de una numerosa flotilla de embarcaciones.

Nada es permanente. Los grandes imperios han caído de su pedestal como un castillo de naipes. Arismendi no fue la excepción y la terrible crisis de los años de 1930 al 35 oprimió tanto su economía, al extremo de que el valor de una res adulta era de treinta o cuarenta bolívares, un ciento de topochos, dos bolívares; una fanega de maíz (156 kgs.) 16 Bs, y pare de contar; las cosechas se perdían por dos factores: un obrero ganaba dos bolívares diarios, pero tampoco había dinero para nada. A tal crisis se agregó el flagelo de las enfermedades endémicas: tuberculosis, paludismo, viruela y otras que diezmaron la población y enlutaron muchos hogares; sin embargo, con todo lo adverso, Arismendi no claudicó con sus tradiciones. En lo religioso siempre estuvo presente el culto de su Excelsa patrona, La Inmaculada Concepción, y en lo folklórico cantos de aguinaldos por las calles amenizadas con furruco, cuatro y maracas, cuyo promotor era Braulio Cuba; juegos de gallos, carreras de cintas a caballos, y en fin, el deporte más entusiasta y peligroso: los toros coleados en la calle “Banco Alto”. Para esa época no existía manga de coleo, por lo cual había que arreglárselas bloqueando las boca-calles con varas de bambú y palma.

No había la necesidad de alquilar los toros, pues los dueños los prestaban muy espontáneamente y toro que se malograba, se le regalaba al pueblo. Hoy es distinto.


Muerto Gómez, asume el poder provisionalmente el general Eleazar López Contreras por disposición del Consejo de Ministros y, más tarde, a principios de año de 1936, es ratificado por el Congreso como presidente Constitucional. Esta mención es necesaria para exponer que en este período, Arismendi comienza a gozar de algunos beneficios que le habían sido negados siempre, como población “cenicienta” del Estado Barinas. En 1937, queda instalado el servicio telegráfico, siendo su primer operador Ramón Naranjo y otros como Remigio Tortolero, Niger Pinto, Pablo Alayón y José L. Gómez. En cuanto a la vía postal, mejoró relativamente porque Arismendi seguía siendo un pueblo muy aislado. Sus administradores, en sus últimas décadas, fueron: Petra de Torres, Josefina Menéndez, quien estuvo en el cargo desde 1942 hasta 1954 y Pedro Laya Oliveros, hasta su muerte.


LA EDUCACION
En 1925, que recordemos, Arismendi contaba con tres escuelas privadas: la de Doña Celsa, la de Carmen Aveledo y la de Manuel Granadillo Padrón y, posteriormente, transcurrido un tiempo considerable, funcionó la Escuela Estadal Nº 8, para niñas, y la Escuela Unitaria Nº 1.024, que reabrió sus actividades el 26 de enero de 1943.

Para entonces ningún educador quería probar suerte ofreciendo sus servicios en tan apartada región, sin embargo, un joven maestro cargado de inquietudes y de sueños aceptó ir a Arismendi como educador. Su nombre: Ramón Villegas Izquiel. El año de 1944 se fusionaron las Escuelas Unitarias ya mencionadas bajos los auspicios de la que se llamó “ESCUELA CONCENTRADA Nº 2” y Ramón Villegas fue su fundador. El 8 de septiembre de 1945, la Escuela Concentrada tuvo tres maestros: Ramón Villegas, que daba 5º y 6º,  Niger Pinto, 3ro. y 4to. grados y Josefina de Villegas (esposa de Ramón), primero y segundo grados. Ramón Villegas estuvo en la Dirección del Plantel hasta el año de 1947 y cabe recordar una actividad muy valiosa: la creación de un periódico local, “CURARE” que, aparte de divulgar el acontecer cotidiano de la población y de la cultura, también tenía una parte  humorística, muy común del venezolano.

Otro director preocupado por la cultura fue Samuel Eduardo Qüenza, quien editó un pequeño periódico con el nombre de “ALGO”, de corta duración,  por la ausencia indefinida de su fundador.

El distrito Arismendi con sus respectivos municipios (Parroquias): La Unión, Guadarrama y San Antonio, fue y sigue siendo semillero fecundo de profesionales universitarios que han dado al país una enorme cuota de progreso en todas las ramas del saber humano y, sobre todo, porque cada profesional en su especialidad ha honrado el gentilicio con el comportamiento que demandan las buenas costumbres, conservando los principios de equidad y de justicia.

En esta crónica sólo abarcaremos el acontecer del municipio capital Arismendi, y a continuación mencionaremos la nómina de Directores y maestros que con mística supieron darse como apóstoles de la educación regional. Ellos son:

DIRECTORES
Ramón Villegas Izquiel –Fundador.
Rafael Eduardo Rojas
Efraín Contreras
Samuel Eduardo Qüenza
Rafael Segundo Suárez
Pedro Rafael Escalona, del 53 al 66, Director de reconocidos méritos por su afán de hacer algo más benigno el camino de otros.
Francisco Montoya
Carlos Laya
Felipe Romero
María Torrealba de Ochoa, y
Alcides Villegas como Sub-Director.

Nómina de Maestros
José Calazán Díaz, Ramón Villegas, Rafael Eduardo Rojas, Josefina de Villegas, Manuel Rojas Barco, Arnaldo Morales, Niger Pinto, Adelaida Pérez Bencomo, Domingo Peña, Amanda Benitez de Contreras, Pedro R. Escalona, Manuel Tablante Garrido, Rosa Carrizález, Concepción Cisneros de Escalona, Félix González, Félix Moreno, Blas Morales, Josefina de Moreno, Margarita de Noguera, Isabel de Venero, Adela de Duarte, Antonio Sequera, Lucila Romero, Coromoto Garrido, Dilia Ochoa, Francisco Montoya, Antonio Dib, Ismenia de Gil, Alicia Gil, Elpidia de Lozada, Ángela Montero, José Antonio Pérez, María Torrealba, Hilda Venero, Irma de Figueroa, Carlos Cadenas, Margarita Cisneros, Carmen Blanco, Idelcira Hurtado y Armida Hurtado.
Esta nómina está comprendida hasta el año de 1966.


ALGUNOS PROFESIONALES UNIVERSITARIOS EGRESADOS DE LA ESCUELA “UNION”:
Médicos: Gil Laya, Roger Rojas Tarazona, William Amaya, Martín Serrano, Omar Bianco, José Rafael Escalona M., Manuel Rojas B.,  Denni Rivero, Tibisay Vegas Camero, Zordy Rivero y Henry Venero.

Abogados: Aldo Solano Rojas, Héctor Savery, Rafael Eduardo Rojas, Eufracio Reyes, Ángel Rafael Morillo, Magally Cisneros D., Arminda Hurtado, Manuel Cruces Cisnero, Julio Pedroza, Janio Sánchez, Gaudi Dominguez, Gloria Olavarrieta, Julio José Lozada.

Ingenieros: Nicolás Bianco H., Alida Escalona C., Gabriel Cisneros D., Vicente Escobar, José Gabriel Hernández, Bacile José Valera, Danilo Laya, Edmundo Laya.

Licenciados: Nicanor Ochoa, Eliezer Román A., Adhely Rivero, Migdalia Nieves, Fidias L. Acosta, Nelson Garrido, Marina Bianco, Irma Venero, Amanda León Acosta, Genaro Yajure hijo, Numa Pompilio Pinto, Miguel Ángel Valdez, Oscar David Yajure, Alí Yajure, Sara Laya, Atilano Rojas C., Luis Rojas C., Pastora Cisneros.

Otros Profesionales: Orlando Escalona C., Veterinario; Jesús Venero C., Veterinario; Napoleón Rojas C., Contador Público; Beatriz Bianco H., Lic. en Química; Vestalia Herera, Lic. en Relaciones Industriales; Ángel Escalona, Lic. en Relaciones Industriales; Poncio Figueredo, Lic. en Administración; Humberto Bianco, Economista; Noris Escalona, Bioanalista, Jesús Venero C., Bioanalista; Valdemar Soto, Narciso Pedroza, Manuel Peraza Rivero, Otilia Peraza Rivero, Mayra Castillo, Rafael Sánchez, Enrique Nieves, William Yajure Moreno, María de Jesús Linero, Miriam Pedroza.

EL ARISMENDEÑO mantendrá vigente una crónica que reflejará en cada edición, los hechos más resaltantes sobre la vida de Arismendi. En la que aquí presentamos sólo abarca hasta el año de 1966. Mucho nos queda por informar en nuestro periódico, pero la idea es empezar, y contamos con la colaboración indispensable para sostener un órgano de comunicación social que rescate del olvido a un pueblo que con entusiasmo ejemplar soportó el flagelo de las dictaduras.



Queremos cerrar esta crónica al referirnos nuevamente al deporte de mayor trascendencia de la región llanera, como son los toros coleados, que han dado colorido al programa de “Las fiestas patronales”.
 Los más entusiastas coleadores en la década 1950-1966 fueron entre otros, los hermanos Venero (Pedro Vicente y Pedro Jesús), Ramón Linero, Narciso Montoya, Antonio León, Julián Laya, José Rafael Escalona, Felipe Mejía, Ángel Domínguez, Los hermanos Sandoval, Gustavo Gómez y Cleto Valdez.

Julián Laya”.


Zordy Rivero, Cronista de Arismendi

sábado, 23 de noviembre de 2013

UNA GRAN BIBLIOTECA

El miércoles 20 de marzo de 2013 salí en la madrugada de Arismendi en compañía del señor José Leo, mejor conocido como Primón. Íbamos rumbo al caserío de Santa María de Canaguá de Curbatí, parroquia de ciudad Bolivia-Pedraza, donde viví aproximadamente seis años, a comienzos de la década pasada. Santa María es un caserío emprendedor, ubicado a pie de monte Andino, a 600 metros sobre el nivel del mar. Íbamos en busca de mi biblioteca.

La mudanza consistía principalmente en una biblioteca de 7.000 libros -sin incluir las revistas y periódicos-, de materias diversas: medicina, literatura, historia, filosofía y cultura general. Libros que fui acumulando a lo largo de los años, y para ser preciso, a partir de los 13 años de edad cuando me inicié seriamente en la lectura. Hasta la fecha he escrito diez libros de narrativa corta. Recuerdo que mi primer libro “Cuentos” fue publicado por la UNELLEZ, por el año de 1988, cuando estudiaba medicina. Pero en honor a la verdad, mi biblioteca consta de unos 10.00 ejemplares, distribuidos entre Arismendi y Valencia.

Ahora ya no compro libros, a excepción de algunos de la actual generación, pero continúo leyendo incansablemente, alternando con la escritura de crónicas, cuentos y artículos referentes a la salud.

Durante mi estadía por seis años en Santa María donde llegué a mediados del año 2002, aprendí sobre el comportamiento del campesino serranero. La mayoría de ellos procedían de los campos y pueblos de Trujillo y Mérida. Noté al principio que tenían un sentido del respeto y de la palabra muy elevado. Para ellos la palabra empeñada es un documento de fe.

Una de las personas que me visitaba con frecuencia era el paisano y amigo Yofre Méndez, quien se hizo muy querido en la comunidad. Notamos que la gente del caserío tenía muy poco sentido del humor, y nosotros en el llano que lo tenemos de sobra comenzamos jugarnos con ellos y a contarle de los llanos bajos de Barinas. Al comienzo los viejos no aceptaban las “mamaderas de gallo”, porque lo veían como una forma de irrespeto, pero con el tiempo los jóvenes se alinearon con nuestra manera de ser y empezaron con sus cuentos y bromas, que muchas veces nos sorprendían.

También recibí en la soledad de mi finca La Laguna la visita de mi mujer Rita Venero, mis hijos Cesar Augusto y Yelitza Coromoto; al poeta Adhely, Rosemary Domínguez y Rodrigo Adhely; Denni Rivero y familia; Reina Flores, Héctor Castillo. Lo que más les impresionó fue la Laguna natural de cien metros de largo por 75 de ancho (donde Yofre sacó en una ocasión una cachama de 4 kilos 600 gramos); también el verdor de la vegetación que es permanente durante todo el año -debido a la abundancia de las lluvias-, es grata a los ojos del visitante; pero en sí lo más agradable es el frío que allí impera, que sólo permite la permanencia en los patios de las casas hasta las 7 de la noche, si se está bien abrigado con ruanas o mantas propias de la zona.

Mientras ejercía la medicina en Curbatí, recibí un crédito del gobierno bolivariano para sembrar cuatro hectáreas de café. Cinco años después el cerro se vino abajo destruyendo toda la plantación. La laguna natural con unas 4.000 cachamas desapareció de la pequeña propiedad como de  un plumazo. El ministerio de Ambiente tras realizar una inspección determinó que la zona debía ser evacuada, pues, debido al desastre ecológico fue declarada no apta para ser habitada. Fui exonerado del crédito y salí de Santa María, y creo que para siempre. Volví a Arismendi donde trabajo como médico Jefe del Ambulatorio Rural Tipo II, “Roger Rojas Tarazona”. También escribo las crónicas de Arismendi, sacadas del presente y de los ancestros de este criollo pueblo llanero.

Zordy Rivero, Cronista de Arismendi

sábado, 9 de noviembre de 2013

CRÓNICAS

Una Lamentable Experiencia

El 21 de julio del año 2012 llegaron procedentes de Barinas las médicas integrales Comunitarias María Alejandra Peña Márquez, 24 años y Doybel Angélica Delgado Loaiza, 24 años, egresadas de la primera promoción 2011 de la UNELLEZ.

Venían con la indicación expresa de hacerle la vida imposible (léase difícil) al personal del Ambulatorio Rural Tipo II “Roger Rojas Tarazona” de Arismendi, y en gran parte lo lograron. Ellas se prestaron a tal maniobra inducidas por la ambición de obtener escaños en el hospital Luis Razetti, cuando regresaran a realizar su internado rotatorio. Y digo que en gran parte lo lograron porque las recién tituladas estaban envueltas en su gran arrogancia, que les facilitó realizar el trabajo sucio de algún personero malintencionado de Barinas.

Abrieron un cuaderno donde el personal debía firmar a la hora de entrada y salida. Al trabajador que llegaba tarde, es decir, después de las 8 am, le pasaban una raya al resto de la página; a veces anotaban la hora de llegada de alguno que entraba después de la hora indicada, colocando una que otra observación. Al final de cada mes sacaban copias y las llevaban al distrito Sanitario N° 01 de Barinas, para el día de la presentación de cuentas. En el transcurso de los meses levantaron varios informes, que por supuesto, generaron confrontación con el personal, tratando de crear división interna, que al final no les funcionó, pues la unidad del equipo se mantuvo siempre firme.

Trabajar en un pueblo es muy distinto a hacerlo en una gran ciudad. En los pueblos pequeños se está más compenetrado con la gente, y ay de quien haga algún desplante al vecino. Ejemplo: Una enfermera sale de su casa a las 7:30 de la mañana para su trabajo, pero en ese instante la señora que vive en la esquina necesita que le apliquen a su marido una inyección intramuscular, para aliviar una lumbalgia. La servidora de salud no se puede negar así llegue tarde a su trabajo, sencillamente no se lo perdonarían sus vecinos, porque además es comadre de la señora del necesitado, o como sucede con frecuencia, son parientes, o ella siempre ha hecho el favor solicitado como parte de su desempeño. Lo que trato de decir es que en los pueblos casi todos somos familias, directa o indirectamente, y negarse a prestar un servicio fuera del trabajo es como echarse encima una condena que le costará la paz por siempre, con el agravante de la mala fama.

De modo que las nuevas médicas siguieron presionando al personal hasta que le levantaron un informe desalentador al ciudadano Efraín Chávez, firmado también por el médico veterinario Erwin Cunare (su jefe inmediato) y la licenciada Migdalia Landaeta. Lo llevaron a la gobernación de Barinas, de la cual depende, y de inmediato le suspendieron el sueldo y lo sacaron de la nómina de pagos por incumplir con su trabajo. Sólo porque en el mes de agosto el compañero viajó con su Iglesia al estado Amazonas a llevar ayuda,  asistencia humanitaria a algunas tribus muy pobres que viven en la gran selva. Mencionaré dos refranes muy populares que vienen al caso: La soga siempre revienta por el lado más delgado; y de mal agradecidos está lleno el mundo.
Por último, las escuelas Evangélicas del poblado recogieron firmas para ayudar al caído en desgracia, también lo hicimos nosotros en el Ambulatorio, con sus excepciones. En la gobernación se le canceló el salario caído, pero de su cargo original, que era el de ayudante de Veterinario, lo pasaron al de Promotor Social.

El 15 de diciembre las médicas comunitarias María Alejandra y Doybel dejaron Arismendi, tras haber cumplido su triste permanencia en el Ambulatorio. Nadie quiso hacerles una despedida;  la casi totalidad del personal se negó a regalarles una despedida fraterna. Quizás se pensó en una reconciliación, pero muy tardía. Al llanero se le hace muy difícil practicar la hipocresía. Entiendo que ellas cosecharon lo que sembraron.

A pesar que durante cinco meses se trabajó bajo una intensa presión, repito, la unidad del equipo se mantuvo. Ellas se marcharon y nosotros quedamos sirviéndole a un pueblo al cual nos debemos. A diferencia de otros médicos y estudiantes de medicinas que han pasado por nuestro centro de Salud, las referidas no recibirán nuestras visitas ni llamadas cuando vayamos a la ciudad marquesa. De eso estoy seguro, y quizás jamás volvamos a saber de ellas.

Arismendi, 19-12-2012
Zordy Rivero,  Cronista

martes, 5 de noviembre de 2013

NUEVAS COSTUMBRES LLANERAS

Hasta hace pocos años se veían en las calles de Arismendi hombres y mujeres montados en sus caballos, haciendo sus diligencias, y luego regresando a las fincas o conucos a sus labores comunes. En los días de fiestas se podían contar hasta sesenta caballos y mulos amarrados a las sombras de los árboles, mientras sus dueños libaban cervezas en un bar o hacían compras de vivieres.

Ahora podemos contar solamente motos en cantidades impresionantes. Los llaneros cambiaron sus monturas por las motos, que es un transporte más rápido, económico y cómodo. Son muchos los que revisan los potreros en sus máquinas de dos ruedas, y con frecuencia son usadas para realizar largos viajes, que en bestias tardarían días. Vemos estudiantes que acuden a las instituciones educativas, agricultores que sacan sus cosechas y las venden al menudeo; productores que traen leche a la Planta Procesadora. De manera que la vida rutinaria y lenta del llanero ha terminado, para dar comienzo a la era de la velocidad. Existen casas donde pueden contarse seis y más motos. Cada uno de los integrantes de la familia posee una, incluyendo a los más chicos.

Los beneficios son muchos: medio de transporte rápido, tanto de personas como de enseres domésticos. Pero también hay que destacar el número elevado de lisiados, jóvenes en su mayoría. En el pueblo de Arismendi contamos con un aproximado de treinta fracturado, con la consecuente carga familiar que ello implica. Varias muertes han ocurrido en años recientes. Mencionaré dos casos de una lista que crece cada día: hace unos cuatro años perdió la vida Germán Yajure, de 25 años de edad, cuando regresaba del caserío Las Calenturas; y más recientemente, Ángel Zabaleta, de 25 años, quien el treinta de enero, en la vía Totumal-Arismendi, impactó la moto contra un camión estacionado. Era un cantante de música cristiana muy apreciado en el pueblo. Otra de las desventajas es el abuso en el exceso de velocidad en las calles, donde ya ha habido personas arrolladas; y además del ruido excesivo que generan los tubos de escape.

Sería un trasporte ideal y muy útil en manos de gente cuerda y juiciosa, pero en manos de aventureros y personas inmaduras es un peligro potencial, tanto para conductores y peatones. La esperanza es que los motorizados adquieran la conciencia necesaria para entender que el abuso trae consecuencias graves, y que si no respetamos al otro, no tenemos derecho a reclamar cuando nos convirtamos en víctimas. La fe está puesta en que las mujeres sirvan de ejemplo; ellas, que en su mayoría son buenas conductoras, comedidas y juiciosas. Una de las medidas para controlar el exceso de velocidad, y que se ha optado últimamente, es el levantamiento en las calles principales de muros: (policías acostados), hasta tanto la municipalidad asuma el control.

Siendo el municipio Arismendi una de las economías más prosperas y estable del estado Barinas, el auge de este tipo de transporte ha contribuido al florecimiento de agencias de ventas de motos y repuestos, además de la abundancia de talleres mecánicos. Al menos unas cien familias se benefician con este tipo de negocios de forma directa e indirecta.
Lunes, 28 de junio de 2012
Zordy Rivero, Cronista de Arismendi