domingo, 18 de abril de 2021

LA RESPIRACIÓN Y EL COVID-19

Se ha dicho y comprobado que una persona que realice ejercicios respiratorios diariamente, jamás podría enfermar. Que incluso, enfermedades graves y degenerativas jamás aparecerían en un cuerpo saturado de oxígeno. Y esto es una verdad universal. Comúnmente el ser humano sólo utiliza un 25% de su capacidad pulmonar. A través de ejercicios rutinarios se puede incrementar el ritmo y la profundidad de la respiración, progresivamente, conduciendo al practicante a una salud y rejuvenecimiento que se puede prolongar, incluso, hasta más allá de los cien años.

También se ha demostrado a través de estudios serios que, una sangre saturada de oxígeno, no permite la viabilidad y permanencia de virus y bacterias patógenas, que causan deterioro y un estrés pernicioso. Una sangre bien oxigenada permite que el cuerpo se mantenga en salud y por tanto rejuvenecido.

Cuando se ha permanecido durante muchos años respirando de manera limitada e incorrecta, al comienzo de la practica, los resultados son  lentos, pero al final serán gratificantes y por demás favorables. Me explico, poner en funcionamiento la casi totalidad de los pulmones lleva tiempo, quizás un año o más, pues, unos pulmones infrautilizados no seden tan facilmente a una exigencia de su dueño. La nueva modalidad de la respiración profunda debe ser constante, ritmica y exigente. Un día, con la practica, ese Ser podrá llegar a vivir con unos  pulmones fuertes y poderosos, pero repito, eso lleva mucho tiempo.

Muchos de los que emplearon sus pulmones para llevar una vida saludables, sobrevivirán a esta pandemia; no obstante, los que lo mal usaron, inhalando sustancias tóxicas, llámese humo de cigarrillos o heroína, ya lo están pagando al perder lo más preciado en este planeta: la salud,  la vida. Pero nunca es tarde para empezar. Nada más iniciar un ciclo de respitaciónes profundas y ritmicas, es un motivo suficiente para que el organismo se deshaga de las mayoria de las enfermedades. Sabemos que éstas pululan y se adueñan de un cuerpo desvitalizado, por la razón de que las dolencias permanecen ancladas a una baja vibración, y el oxígeno representa una vibracion tan elevada, que nos libera de cualquier malestar o dolencia.

Otras de las cosas que contribuyen a mejorar nuestra salud es empezar a hablar con nuestro Cuerpo Elemental por la mañana, con un saludo de agradecimiento, que él lo ha estado esperando desde que adquirimos consciencia de nuestra existencia. El Cuerpo Elemental tiene una inteligencia propia, siempre dispuesto a colaborar y trabajar con nosotros y nuestro Ser interno, que es lo que somos en esencia. Al reconocer la presencia de nuestro Cuerpo, toda acción que contribuya a nuestra mejoría será rápida y fácil, tanto así que nos asombraremos de no haberlo reconocido antes.

Para los ejercicios de respiración existen muchos libros y personas entrenadas, a veces conocidas, que nos pueden ayudar. Todo está en dar un paso adelante y la magia aparecerá de manera continua, sorprendente. Es la magia del descubrimiento.  

Nota: Remito a mis preciados lectores a la página Web de “La Fundación Mundial para las Ciencias Naturales”:  www.naturalscience.org/es 

En ella encontrarán información científica actualizada sobre el Covid-19 y otros temas de salud y buen vivir.

Arismendi, 18-04-2021

Zordy Rivero, Cronista

 

sábado, 13 de marzo de 2021

HISTORIA DE MI VIDA 2

Recuerdos de la Infancia 

Recuerdo que un día —a una corta edad que no acabo de precisar—, me encontré a la salida de mi casa completamente desnudo. Mi madre acababa de salir, y supongo que, para que no la siguiera, me desnudó. Sólo sé que lloraba, quizás haciéndome consciente de la realidad de un momento de desamparo.

Vivíamos en una casa vieja de paredes de astillas de palma y techo de zinc, cuyos cimientos rechinaban en horas de la tarde, con la brisa veranera. Estaba ubicada en una de las calles principales del pueblo: “Banco Alto”. Ahora es una casa de paredes de bloque y piso de cemento, perteneciente a la familia Venero. En un patio amplio, lleno de árboles, jugábamos bajo las sombras y el ruido de los pájaros. Un día se me ocurrió subirme a uno de aquellos arboles viejos y quejumbrosos. Después de haber llegado a cierta altura tuve miedo, y le pedí a mi madre que me ayudara a bajar. Ella desde el lavandero, sólo me miraba, sin acudir en mi rescate. Allí pasé toda una tarde, sin moverme, sólo mirando para abajo. Al terminar su oficio, me ayudó a bajar, pero ya había aprendido la lección. A partir de ese día le tomé respeto a las alturas.

Años después nos mudamos a la casa de Serano Tacoa, un caserón grande, en forma de L, en la misma calle “Banco Alto”. En esa casa empezaron mis lecciones de agricultura. Mi madre tenía un conuco a orillas de caño “El Cabestro”. También en esa casa empezaron mis estudios escolares.

El primer día que fui a la Escuela de doña Ofelia, pasando por una calle céntrica, en una esquina, mamá dijo: Hijo, mira esa casa, donde naciste hace seis años. Mírala bien porque algún día ya no estará allí. Era una casita humilde con paredes de barro, techo de zinc, piso de tierra y puertas de madera rústica. No se equivocó mi madre; a los pocos años la derribaron y construyeron una casa rural con techo de acerolí; luego a ésta también la remodelaron, haciéndola una hermosa casa, que durante un tiempo fue la residencia de la mujer de uno de nuestros Alcaldes. Siempre que paso por esa esquina recuerdo aquél lejano día de la infancia.

Cuando mamá me dejó en manos de doña Ofelia de Román —mi primera maestra—, me recordó lo que su padre Macario le había dicho a su progenie en sus lejanos días: “Los hombres no lloran… a menos que no puedan remediarlo”. Ella siempre se apresuró a recordárnoslo, pero en aquel momento, a la entrada de la escuelita, detuvo una mueca de indefensión en mi cara.

Arismendi, 13-03-2021

Zordy Rivero, Cronista

martes, 9 de marzo de 2021

CARVATIVIR, UNA MEDICINA NATURAL CONTRA EL COVID-19

Desde el inicio de la pandemia COVID-19, a finales de 2019, cada país ha hecho sus aportes al mundo —para contrarestar los efectos devastadores del coronavirus—, ya sea a través de la difusión de medidas de seguridad, creación de vacunas o la investigación de medicinas naturales, lo cual es altamente valorado por las organismos mundiales que trabajan en función de la salud y la paz del planeta. En el caso específico de Venezuela, el aporte vino a través de la elaboración de un remedio natural, el Carvativir, que de acuerdo a los estudios de laboratorios, realizado por científicos calificados, frena y evita la enfermedad COVID-19. Es importante reconocer que esa es la vía para enfrentar cualquier enfermedad: volver a la natualeza, a una vida natural, en comunión con la Madre Terra. No debemos olvidar, por supuesto, la efectividad de la medicina Homeopatica, las Flores de Bach y otras terapias no dañinas para el organismo humano.

“La Fundación Mundial para las Ciencias Naturales”, es una organización sin fines de lucro, que avala y apoya cualquier investigación que contribuya al mejoramiento de la salud de la población mundial, a través de programas que incentiven el uso de la medicinas naturales. Sabe que la medicina Natural es el camino a seguir en los años venideros, y que se impondrá definitivamente, desplazando a las drogas químicas que tanto daño han hecho al hombre que las consume.

Un aproximado de 13 millones de personas mueren cada año en el planeta a causa de los efectos adversos de las drogas patentadas por laboratorios farmaceuticos. Que ¿cómo lo hacen? Intoxicando y debilitando las celulas, tejidos y orgános hasta que dejan de funcionar, creando patologías como son la insuficiencias renal, hepática, cardíacas etc. De allí que es obligatorio para un médico acusioso preguntar al paciente en una consulta rutinaria, que qué drogras consume y desde cuándo, porque con toda seguridad, ese paciente terminará en poco tiempo siendo una víctima de su propia ‘medicina’, a menos que, con honestidad, se le advierta que existen medicinas más seguras y avanzadas, que lo apartarán de múltiples dolencias, degenerativas en su mayoría.

En ciertas circunstancias donde el paciente se siente seguro con las drogas que consume a diario, y por los motivos que fueran, no acepta un cambio hacia otra alternativa sanadora, todavía se puede hacer algo: darle la opción de usar plantas medicinales para limpiarle o depurarle la sangre, y como ejemplo menciono a la zarzaparrilla. Una sangre libre de toxinas y venenos químicos, evita al cuerpo, si aún no es muy tarde, un daño orgáníco sin retorno.

Entre los síntomas y signos fiables de un paciente intoxicado, encontramos la presencia de un envejecimiento prematuro. Y esto se refleja en la piel, que atacada por tantas toxinas no puede esconder su precariedad. Tomemos el ejemplo de un fumador de cigarrillos: muestra su veneno a la vista de todos, indicando que el sistema orgánico se ha visto incapacitado para liberarse de toxinas, ante la agresión de su propio dueño.

Nota: Remito a mis preciados lectores a la página Web de “La Fundación Mundial para las Ciencias Naturales”:  www.naturalscience.org  En ella encontrarán información científica actualizada sobre el Covid-19 y otros temas de salud y buen vivir.

Arismendi, 09-03-2021

Zordy Rivero, Cronista


domingo, 21 de febrero de 2021

HISTORIA DE MI VIDA 1

 Nacimiento

Yo, Zordy Coromoto Rivero vine al mundo una madrugada del 19 de mayo de 1959 en el pequeño pueblito de Arismendi, distrito del Estado Barinas —denominado ahora municipio. No hubo ninguna señal que indicara que sería un niño dotado de cualidades especiales; al contrario, tan normal como el común de los niños de esa época. La partera fue Manuela Abreu, enfermera del Dispensario, quien después sería mi madrina de bautismo. Apenas nací caí enfermo, entonces ella le dijo a mi madre que se encargaría de mí. Me llevó a su casa para atenderme mejor y me encomendó a la Virgen de la Coromoto. Si me salvaba llevaría el nombre de la Virgen y yo sería su ahijado. De allí surgió mi segundo nombre.

A lo largo de mi vida no faltó quien me preguntara sobre el origen de mi primer nombre. A una temprana edad le pregunté a mi madre y ella me respondió: “Se lo debes a una comadre que tu no conociste, y que se destacaba por inventar nombres raros”. De modo que los pocos entendidos me han llamado: Zordera, Sordo, Sordito. Ahora, cuando viajo y solicitan mi nombre, doy el de Coromoto. Ninguno me ha pedido que se lo repita.

Mi madre, Gregoria Ramona Rivero Herrera, hija de Macario Rivero y Juanita Herrera, habitantes de Guanare Viejo. Mi padre, Antonio Carrasquel. Sin embargo, debido a contrariedades de la vida que nunca llegué a entender, la relación con mi padre fue muy esporádica, hasta convertirnos, en una edad adulta, en desconocidos, pues, si llegamos a conversar una hora  en cuarenta años, sin exagerar, fue mucho. De modo que hablaré muy poco de él en esta historia de mi vida.

Mis hermanos por la línea materna, de mayor a menor, son: Adela (difunta); José Reinaldo; Gregoria del Carmen; Rafael Adolfo; Adhely Ramón, Zordy Coromoto y Moraima Josefina.

Arismendi, 21-02-2021

Zordy Rivero, Cronista



jueves, 18 de febrero de 2021

CARVATIVIR, UNA ALTERNATIVA EFECTIVA PARA EL COVID-19

Existe una vieja leyenda sobre una pandemia ocurrida en la Edad Media, sólo que en aquella época la llamaban peste. Hubo tantas muertes en una de las tantas ciudades europeas, que los vivos no se daban abasto para enterrar a los muertos, por lo que el Alcalde se presentó en la cárcel para proponerle a los presidiarios que si ayudaban en la labor de entierro, al final de la peste, saldrían libres.

Los presos escucharon en silencio la tentadora propuesta. Comprendían que mientras estuvieran encerrados, su salud y sus vidas estarían resguardadas, pues la enfermedad no había invadido el recinto carcelario. Extraña e inexplicablemente dos hombres dieron varios pasos hacia adelante hasta quedar frente a Alcalde, ofreciéndose para la labor solicitada. Sin pedir explicaciones, el hombre de gobierno se los llevó para ubicarlos en un lugar seguro. Durante meses aquellos dos hombres cumplieron la pesada y penosa labor de enterrar muertos, sin tregua ni descanso, hasta que la peste desapareció. Sí, un día ya no hubo más muertos ni más entierros, o al menos no con la magnitud con que venían ocurriendo.

Esperanzados se dirigieron a la oficina del Alcalde para obtener su credencial de liberación. Pero antes de estampar la firma y sello, el hombre de gobierno les preguntó que cúal era el secreto —si lo había— que los hizo inmunes a la peste.

—Hace años —dijo el más viejo— estuvimos trabajando en una ciudad de Arabia, y allí un yerbatero del lugar nos regaló una formula prodigiosa que, por sus propiedades, nos apartaría de las enfermedades y dolencias. La misma consistía en echarle una cabeza de ajo machacada a un litro de vino, dejarlo macerar, y luego tomar una copita cada mañana, diariamente; y es lo que hemos estado haciendo desde que se presentó la peste.

—Pueden irse. Son libres —dijo el Alcalde entregándoles un pergamino a cada uno—. Si yo hubiese tenido esa fórmula a mano, quizás hoy todavía conservara mi familia… pero nunca es tarde.

Se ha dicho en reiteradas ocasiones que toda la medicina curativa se encuentra en la naturaleza, y es cierto, sólo que el conocimiento de parte de la población sigue siendo muy menguado, y lo seguirá siendo hasta tanto no nos avoquemos a aprender esa sabiduría ancestral, que vive y espera en la Naturaleza, y que se perdió por descuido y comodidad de muchos.

 

*

Casi a finales del año 2020 el presidente de la República, Nicolás Maduro, presentó a los venezolanos (en cadena de radio y televisión) un remedio elaborado con plantas medicinales —que según él— era capaz de curar el Covid-19. Lo llamó Carvativir o “las gotas milagrosas”, y cuyo ingrediente principal es el Tomillo.

Cito el libro de Adolfo Pérez Agustí: Las 200 Plantas Medicinales más Eficaces:

“TOMILLO:

Composición: Linalol, terpineol, timol, geraniol, carvacrol, flavonoides y ácidos fenólicos.

Usos Medicinales:

Es el mejor antibiótico natural disponible. Es estimulante, balsámico y carminativo. Eficaz en infecciones de vías respiratorias, especialmente amigdalitis, enfisema, bronquitis y tos irritativa. Insuficiencia biliar, digestiones lentas, gases intestinales, parásitos y falta de apetito. Estimulante nervioso y cerebral, cansancio. Externamente para curar infecciones de piel, vaginitis, estomatitis y contra la caída del cabello.

Otros Usos:

Es el antibiótico de elección en la homeopatía, reforzando incluso el sistema inmunitario e impidiendo las recidivas.

Toxicidad:

No tiene toxicidad”.

El otro componente es el Orégano, de cuyas múltiples propiedades medicinales se destacan: buen expectorante, aconsejado en los catarros crónicos de bronquios y en el asma. Es un excelente tónico.

Como se podrá observar, estas potentísimas plantas reúnen todas las propiedades de un remedio excelente, y quien tenga la facilidad de usarlo se librará de muchas enferemdades que afectan a la población mundial, especialmente del COVID 19.

Cuando hacemos un poco de historia, en especial la relacionada con la historia de la medicina, nos damos cuenta que llegar a una edad avanzada, en aquella época primigenia, era un privilegio casi reservado para los que poseian conocimientos de plantas medicinales, o los que podían pagar dicho conocimiento. Era un saber casi exclusivo de unos pocos hombres sabios o chamanes, como se les llamaba y conocía entonces. Siempre en las comunidades hubo un sabio o experto en medicina herbaria, que garantizaba la salud y bienestar de la población. Hacia allá tendrermos que volver, al conocimiento de la medicina de nuestros ancestros y su utilización para el bien común. 

El hecho de que el presidente de la República haya hablado de la Medicina Natural, ha contribuido a que muchas personas empiecen a investigar y estudiar sobre la materia que estamos tratando, y debemos destacar que esta sabiduría no es privilegio de unos pocos, sino de todo el que esté dispuesto a aprenderla —hasta poseerla—, más en momentos de necesidad, como son los actuales.

La mejor Medicina es la Preventiva y eso significa ir a la raíz del problema. Desde el comienzo de los tiempos hemos convividos con los virus, bacterias y demás microorganismos que pueblan el Planeta Tierra, pero en el caso específico del virus del COVID-19, fue el hombre quien causó su mutación genética —haciéndolo agresivo— a través de la radiación electromagnética del G-5, última tecnología relacionada con la telefonía celular. No es raro que la enfermedad mortal haya aparecido en la ciudad de Wuhan, donde ya se habían instalado 10 mil antenas de las 130 mil en todo el país, y desde allí se propagó a Corea del Sur, Italia y el mundo entero. Desde el inicio de la pandemia el virus ha seguido mutando, y lo seguirá haciendo hasta tanto se desista de imponer esta tecnología diabólica, que no sólo afecta a los virus, sino también las abejas, los animales, el ser humano y todo lo que tenga vida, pues ya sabemos que la primera causa del cáncer de mama está relacionado con la radiacion electomagnética emanada de los telefonos celulares.

Nada es casual, y cuando comencemos a tomar conciencia de que nuestra realidad la hemos creado nosotros mismos, entonces empezaremos a cambiar esa realidad, que en los momentos actuales se presenta tan cruda y despiadada. Nosotros nos la impusimos y sólo nosotros podremos hacer que desaparezca.

Para los lectores que deseen saber y entender más sobre esta realidad del COVID-19 y otros tópicos de salud, los remito a la página Web de “La Fundación Mundial para las Ciencias Naturales”: www.naturalscience.org

Arismendi, 18-02-2021

Zordy Rivero, Cronista

 

sábado, 23 de enero de 2021

CRÓNICAS URBANAS

Escribí esta carta a petición de una amiga que está residenciada en una urbanización de Caracas. La empresa de telefonía Movistar les pidió a sus habitantes el permiso para instalar una de las torres en el sector. Exponiendo motivos del daño medio-ambiental que causan estas torres en sectores populares y el impacto sobre la salud de los habitantes, expuse algunas razones:

"Ciudadano:

Muy respetuosamente me dirijo a usted para hacerle llegar mi opinión o punto de vista sobre la no conveniencia de la instalación de una torre de telefonía celular en nuestro sector Mil Ávila, y las razones son las siguientes:

—Siempre que se ha erigido una de estas torres en un sector urbanizado la incidencia de cáncer y enfermedades degenerativas se incrementa en un porcentaje desproporcionado; la radiación de microonda o electromagnética artificial que emite, afecta la salud de toda la población en un radio de hasta 400 metros. En especial afecta la salud de los niños, es decir, el aprendizaje y el desarrollo psicomotor, con el aumento de enfermedades, inclusive, malignas.

—La radiación de microonda proveniente de la antena aumenta de manera alarmante el cáncer de mama en las mujeres. Este hecho ha sido estudiado y comprobado científicamente, no dejando lugar a dudas. En la década 1980 el cáncer de la glándula mamaria se encontraba en un octavo lugar a nivel mundial; en el presente, el cáncer de mama está en primer lugar, relacionado directamente con las ondas electromagnéticas artificiales emanadas de las torres de telefonía celular.

—Donde se instalan las mencionadas torres, el ambiente cambia drásticamente, incrementándose la temperatura, y generando un calor excesivo. Esto se debe a que cada llamada o conexión a internet que entra, sale o pasa por esa torre, genera un calor mínimo, es cierto, pero cuando existen miles o millones de llamadas entrando y saliendo, la temperatura puede aumentar hasta diez grados centígrados, especialmente en los días en que hay muchas llamadas, como podría ser el día de las madres, los viernes o días festivos.

—Toda esta información existe como investigación científica comprobada, no obstante los remito a la página web de “La Fundación Mundial para las Ciencias Naturales” a la cual yo pertenezco: www.naturalscience.org/es

—La pregunta a realizarse sería: si nosotros no protegemos nuestra salud, nuestras vidas y nuestro medio ambiente, ¿quién lo hará? Tendremos mejor cobertura y conexión a internet, pero a qué precio. Se ha comprobado que el bombardeo de estas ondas causa, además, un envejecimiento prematuro de toda la población circundante, acortando la vida de nuestros seres queridos. Y yo sé que eso no es lo que queremos para ellos y para nosotros. Vivir envuelto en un horno de microondas no es muy gratificante, pero sí, al final, muy penoso. En situaciones semejantes no es necesario retar a Dios, pues si permitimos instalar una torre en nuestro sector, estaremos entrando en una pelea que no podremos ganar, a menos que nos vayamos a otro lugar, y darle la espalda a los problemas nunca ha funcionado”.


Nota: Remito a mis preciados lectores la página Web de “La Fundación Mundial para las Ciencias Naturales”:  www.naturalscience.org  En ella encontrarán información científica actualizada sobre el Covid-19 y otros temas de salud y buen vivir. 

Arismendi, 23-12-2021

Zordy Rivero, Cronista

lunes, 21 de diciembre de 2020

ADHELY RIVERO: COMPAÑERA

 

Crónicas del Olvido             Ciudad Guayana, lunes 10 de Agosto de 2012


 

Yo no lo sé de cierto, pero supongo

que una mujer y un hombre algún día se quieren,

se van quedando solos poco a poco,

algo en su corazón les dice que están solos,

solos sobre la tierra se penetran,

se van matando e! uno al otro.

                                                                           Jaime Sabines­

1.-

Con este poemario Adhely Rivero arriba a un espacio que había visitado en tono menor o con otra mirada. No quiere esto decir que no haya estado en sus accidentes, meandros, alturas y profundidades, pliegues, luces y som­bras, en sus habitantes arrumados por afectos o desafectos. Compañera (Ediciones A, Valencia 2012) es el libro de un segundo aliento, el que atañe al amor, a la mu­jer: la que llegó después de una primera y larga experiencia cuya rup­tura lo dejó un tiempo trastornado. Es el libro donde da con María, per­sonaje de carne y hueso que en estas páginas re­presenta la idealización de un reciente propósito existencial.

El poeta de Arismendi, quien siempre ha por- fiado cor su tierra v sus labores, es hoy parte de otro paisaje. el que lo confina a una hacienda con los animales de su diario devenir. No está en la tierra siempre cantada, sino en una casa de campo próxima al mar, ese otro llano como decía Lazo Martí:

"El llano es una ola que ha caído". Esta escritura fue formulada en la cos­ta con una mujer al lado, correlato afectivo que tiene sus antecedentes en una dolorosa sepa­ración que se advierte en muchos de los versos que en este libro moran.

 

2.-

Con un dejo en el que Sabines levita, el autor de “Los Poemas del Viejo” desnuda su intimidad y menciona con nom­bre y apellido a María Sequera, "compañera del alma", quien como el texto del mexicano es motivo de incendios, de penetraciones sobre la tierra, la misma que menciona Rivero en el epígrafe en el que re­curre a Rafael Cadenas ("Vivo/ como la tierra de donde vine/ la tierra que recorrí con mi padre"). Y esta instancia, el autor deja ver al lector que Arismendi sigue estando en la memoria: con una amante/enfermera a la que "me dan ganas de decirte/ que no vayas al trabajo, / que te quedes en la finca viendo los animales". Es la misma mujer que debe atender sus labores en un hos­pital y a la que el poeta sugiere dejar "que Dios cuide sus criaturas".

Un tema que llama la atención en esta ¿nueva etapa? de Ad­hely Rivero tiene que ver con la presencia de Dios en muchos de estos poemas. Se trata de versos/ plegarias en los que el autor clama e invoca al Ser Supremo:

"Me voy a la biblioteca a pedirle a Dios/ que se acaben los enfermos/ y me dé ánimo para rezar y oírlos cantar". Los mismos enfermos que María atiende en el hospital donde trabaja. En otro poema, inicia el texto un "Señor" que convence más al lector de que Cierta feliz espi­ritualidad ha acudido a la vida de quien escribe sin ningún temor, sin tapujo alguno sobre un tema tan delicado. Así:

  "Eres la compañera más bella/ y comple­ta/ que he tenido en mi vida. / Ahora vivo solo./ De una orilla a la otra el agua/ del mar es salobre./ A Dios le quedan días/ para los dos en la eternidad./ A nosotros nos atajará la casa,/ ese lugar de amor en la tierra".

El amor, se alcanza a creer, atiza el fuego que la anterior poesía de Adhely Rivero trataba por otros medios, a tra­vés de otros motivos. Ya no es el sitio, el lugar físico. La mujer que esperó, en el que coinciden todos los sonidos, con­cita una revelación: apuesta a la creencia de que Dios siempre ha sido el responsable de la escogencia de la mujer de hoy. Entonces asume el hábito, pero no deja de recordar que ha sido quebrantado, que ha "ganado mucho/ pero he perdido todo". La soledad que le dejó el pasado se dibuja en el perfil de los animales de crianza, en las lec­turas y trazos que hace con las palabras, "con­templando el desamor y cómo pasan mis días/ a la espera de la última mujer en mi vida". Con este mismo tono añade que "La mujer que tengo me va a incine­rar". Añade sin ningún enmascaramiento que quien con él vive lo esconde de todos para estar ellos dos. Y a ese paso, desliza: "Y yo en vida pienso que no ten­dré/ una muerte Justa, bella, a mi gusto./ Quiero pasar mi muer­te/ en la sombra de un árbol frondoso". Vieja ambición de quien nació en plena sabana. Y así el otro deseo: "No dejes María que me pierda, / aprendo tanto cuando sueño".

 

3.-

Es un libro de un hombre que viene del desarraigo, de una sepa­ración de "las miradas/ y las comidas". Pero no se trata, como podrían creer muchos, de un despecho lacrimógeno. Se trata de una mudanza a la soledad: "Uno se va solo en el viaje del amor/ con la mirada de Dios". Para luego entrar en una situación diferente: "para proponerte María vivir conmigo la belleza/ del mundo en esta casa". Y más adelante escribir: “... solo me llenan el te­rreno/ mi compañera del alma y avatares",

El sobresalto de la ruptura quedó plasmado claramente en "La casa no se pelea/ le per­tenece a los hijos,/ a la mujer./ Tengo visto un terreno/ junto al mar,/ se ve el cielo./ Uno debe tener animales pastan­do/ si tiene casa para su familia./ Voy a vender las vasas lecheras/ los caballos de paso/ ,¡ los toros/ para comprarme una casa./ refundaré la finca./ después de haber salvado el amor./ Veré crecer animales en los pastizales/ sin temor a la vejez,/ hasta que Dios tenga la última palabra". Y comienza de nuevo otra etapa vital, con otro cuerpo, en otro tiempo.

Una clave de este libro/otro de Adhely Ri­vero la encontramos en las más de diez veces que nombra a "Dios". Las doce que mencio­na la palabra "casa" y le agregamos cinco de "finca", siete veces "mujer". Cinco aparece la palabra "amor" y catorce "mar" o lugares relacionados con el mar. Es decir, el poeta, hasta ahora, ha encontrado el mundo en otro paisaje. Ya volverá a sus andan­zas, de nuevo a la tierra prometida, como ya ha anunciado al margen de este libro.

 

Autor: Alberto Hernández

 

Viernes, 18-12-2020

Zordy Rivero, Cronista