jueves, 18 de febrero de 2021

CARVATIVIR, UNA ALTERNATIVA EFECTIVA PARA EL COVID-19

Existe una vieja leyenda sobre una pandemia ocurrida en la Edad Media, sólo que en aquella época la llamaban peste. Hubo tantas muertes en una de las tantas ciudades europeas, que los vivos no se daban abasto para enterrar a los muertos, por lo que el Alcalde se presentó en la cárcel para proponerle a los presidiarios que si ayudaban en la labor de entierro, al final de la peste, saldrían libres.

Los presos escucharon en silencio la tentadora propuesta. Comprendían que mientras estuvieran encerrados, su salud y sus vidas estarían resguardadas, pues la enfermedad no había invadido el recinto carcelario. Extraña e inexplicablemente dos hombres dieron varios pasos hacia adelante hasta quedar frente a Alcalde, ofreciéndose para la labor solicitada. Sin pedir explicaciones, el hombre de gobierno se los llevó para ubicarlos en un lugar seguro. Durante meses aquellos dos hombres cumplieron la pesada y penosa labor de enterrar muertos, sin tregua ni descanso, hasta que la peste desapareció. Sí, un día ya no hubo más muertos ni más entierros, o al menos no con la magnitud con que venían ocurriendo.

Esperanzados se dirigieron a la oficina del Alcalde para obtener su credencial de liberación. Pero antes de estampar la firma y sello, el hombre de gobierno les preguntó que cúal era el secreto —si lo había— que los hizo inmunes a la peste.

—Hace años —dijo el más viejo— estuvimos trabajando en una ciudad de Arabia, y allí un yerbatero del lugar nos regaló una formula prodigiosa que, por sus propiedades, nos apartaría de las enfermedades y dolencias. La misma consistía en echarle una cabeza de ajo machacada a un litro de vino, dejarlo macerar, y luego tomar una copita cada mañana, diariamente; y es lo que hemos estado haciendo desde que se presentó la peste.

—Pueden irse. Son libres —dijo el Alcalde entregándoles un pergamino a cada uno—. Si yo hubiese tenido esa fórmula a mano, quizás hoy todavía conservara mi familia… pero nunca es tarde.

Se ha dicho en reiteradas ocasiones que toda la medicina curativa se encuentra en la naturaleza, y es cierto, sólo que el conocimiento de parte de la población sigue siendo muy menguado, y lo seguirá siendo hasta tanto no nos avoquemos a aprender esa sabiduría ancestral, que vive y espera en la Naturaleza, y que se perdió por descuido y comodidad de muchos.

 

*

Casi a finales del año 2020 el presidente de la República, Nicolás Maduro, presentó a los venezolanos (en cadena de radio y televisión) un remedio elaborado con plantas medicinales —que según él— era capaz de curar el Covid-19. Lo llamó Carvativir o “las gotas milagrosas”, y cuyo ingrediente principal es el Tomillo.

Cito el libro de Adolfo Pérez Agustí: Las 200 Plantas Medicinales más Eficaces:

“TOMILLO:

Composición: Linalol, terpineol, timol, geraniol, carvacrol, flavonoides y ácidos fenólicos.

Usos Medicinales:

Es el mejor antibiótico natural disponible. Es estimulante, balsámico y carminativo. Eficaz en infecciones de vías respiratorias, especialmente amigdalitis, enfisema, bronquitis y tos irritativa. Insuficiencia biliar, digestiones lentas, gases intestinales, parásitos y falta de apetito. Estimulante nervioso y cerebral, cansancio. Externamente para curar infecciones de piel, vaginitis, estomatitis y contra la caída del cabello.

Otros Usos:

Es el antibiótico de elección en la homeopatía, reforzando incluso el sistema inmunitario e impidiendo las recidivas.

Toxicidad:

No tiene toxicidad”.

El otro componente es el Orégano, de cuyas múltiples propiedades medicinales se destacan: buen expectorante, aconsejado en los catarros crónicos de bronquios y en el asma. Es un excelente tónico.

Como se podrá observar, estas potentísimas plantas reúnen todas las propiedades de un remedio excelente, y quien tenga la facilidad de usarlo se librará de muchas enferemdades que afectan a la población mundial, especialmente del COVID 19.

Cuando hacemos un poco de historia, en especial la relacionada con la historia de la medicina, nos damos cuenta que llegar a una edad avanzada, en aquella época primigenia, era un privilegio casi reservado para los que poseian conocimientos de plantas medicinales, o los que podían pagar dicho conocimiento. Era un saber casi exclusivo de unos pocos hombres sabios o chamanes, como se les llamaba y conocía entonces. Siempre en las comunidades hubo un sabio o experto en medicina herbaria, que garantizaba la salud y bienestar de la población. Hacia allá tendrermos que volver, al conocimiento de la medicina de nuestros ancestros y su utilización para el bien común. 

El hecho de que el presidente de la República haya hablado de la Medicina Natural, ha contribuido a que muchas personas empiecen a investigar y estudiar sobre la materia que estamos tratando, y debemos destacar que esta sabiduría no es privilegio de unos pocos, sino de todo el que esté dispuesto a aprenderla —hasta poseerla—, más en momentos de necesidad, como son los actuales.

La mejor Medicina es la Preventiva y eso significa ir a la raíz del problema. Desde el comienzo de los tiempos hemos convividos con los virus, bacterias y demás microorganismos que pueblan el Planeta Tierra, pero en el caso específico del virus del COVID-19, fue el hombre quien causó su mutación genética —haciéndolo agresivo— a través de la radiación electromagnética del G-5, última tecnología relacionada con la telefonía celular. No es raro que la enfermedad mortal haya aparecido en la ciudad de Wuhan, donde ya se habían instalado 10 mil antenas de las 130 mil en todo el país, y desde allí se propagó a Corea del Sur, Italia y el mundo entero. Desde el inicio de la pandemia el virus ha seguido mutando, y lo seguirá haciendo hasta tanto se desista de imponer esta tecnología diabólica, que no sólo afecta a los virus, sino también las abejas, los animales, el ser humano y todo lo que tenga vida, pues ya sabemos que la primera causa del cáncer de mama está relacionado con la radiacion electomagnética emanada de los telefonos celulares.

Nada es casual, y cuando comencemos a tomar conciencia de que nuestra realidad la hemos creado nosotros mismos, entonces empezaremos a cambiar esa realidad, que en los momentos actuales se presenta tan cruda y despiadada. Nosotros nos la impusimos y sólo nosotros podremos hacer que desaparezca.

Para los lectores que deseen saber y entender más sobre esta realidad del COVID-19 y otros tópicos de salud, los remito a la página Web de “La Fundación Mundial para las Ciencias Naturales”: www.naturalscience.org

Arismendi, 18-02-2021

Zordy Rivero, Cronista

 

sábado, 23 de enero de 2021

CRÓNICAS URBANAS

Escribí esta carta a petición de una amiga que está residenciada en una urbanización de Caracas. La empresa de telefonía Movistar les pidió a sus habitantes el permiso para instalar una de las torres en el sector. Exponiendo motivos del daño medio-ambiental que causan estas torres en sectores populares y el impacto sobre la salud de los habitantes, expuse algunas razones:

"Ciudadano:

Muy respetuosamente me dirijo a usted para hacerle llegar mi opinión o punto de vista sobre la no conveniencia de la instalación de una torre de telefonía celular en nuestro sector Mil Ávila, y las razones son las siguientes:

—Siempre que se ha erigido una de estas torres en un sector urbanizado la incidencia de cáncer y enfermedades degenerativas se incrementa en un porcentaje desproporcionado; la radiación de microonda o electromagnética artificial que emite, afecta la salud de toda la población en un radio de hasta 400 metros. En especial afecta la salud de los niños, es decir, el aprendizaje y el desarrollo psicomotor, con el aumento de enfermedades, inclusive, malignas.

—La radiación de microonda proveniente de la antena aumenta de manera alarmante el cáncer de mama en las mujeres. Este hecho ha sido estudiado y comprobado científicamente, no dejando lugar a dudas. En la década 1980 el cáncer de la glándula mamaria se encontraba en un octavo lugar a nivel mundial; en el presente, el cáncer de mama está en primer lugar, relacionado directamente con las ondas electromagnéticas artificiales emanadas de las torres de telefonía celular.

—Donde se instalan las mencionadas torres, el ambiente cambia drásticamente, incrementándose la temperatura, y generando un calor excesivo. Esto se debe a que cada llamada o conexión a internet que entra, sale o pasa por esa torre, genera un calor mínimo, es cierto, pero cuando existen miles o millones de llamadas entrando y saliendo, la temperatura puede aumentar hasta diez grados centígrados, especialmente en los días en que hay muchas llamadas, como podría ser el día de las madres, los viernes o días festivos.

—Toda esta información existe como investigación científica comprobada, no obstante los remito a la página web de “La Fundación Mundial para las Ciencias Naturales” a la cual yo pertenezco: www.naturalscience.org/es

—La pregunta a realizarse sería: si nosotros no protegemos nuestra salud, nuestras vidas y nuestro medio ambiente, ¿quién lo hará? Tendremos mejor cobertura y conexión a internet, pero a qué precio. Se ha comprobado que el bombardeo de estas ondas causa, además, un envejecimiento prematuro de toda la población circundante, acortando la vida de nuestros seres queridos. Y yo sé que eso no es lo que queremos para ellos y para nosotros. Vivir envuelto en un horno de microondas no es muy gratificante, pero sí, al final, muy penoso. En situaciones semejantes no es necesario retar a Dios, pues si permitimos instalar una torre en nuestro sector, estaremos entrando en una pelea que no podremos ganar, a menos que nos vayamos a otro lugar, y darle la espalda a los problemas nunca ha funcionado”.


Nota: Remito a mis preciados lectores la página Web de “La Fundación Mundial para las Ciencias Naturales”:  www.naturalscience.org  En ella encontrarán información científica actualizada sobre el Covid-19 y otros temas de salud y buen vivir. 

Arismendi, 23-12-2021

Zordy Rivero, Cronista

lunes, 21 de diciembre de 2020

ADHELY RIVERO: COMPAÑERA

 

Crónicas del Olvido             Ciudad Guayana, lunes 10 de Agosto de 2012


 

Yo no lo sé de cierto, pero supongo

que una mujer y un hombre algún día se quieren,

se van quedando solos poco a poco,

algo en su corazón les dice que están solos,

solos sobre la tierra se penetran,

se van matando e! uno al otro.

                                                                           Jaime Sabines­

1.-

Con este poemario Adhely Rivero arriba a un espacio que había visitado en tono menor o con otra mirada. No quiere esto decir que no haya estado en sus accidentes, meandros, alturas y profundidades, pliegues, luces y som­bras, en sus habitantes arrumados por afectos o desafectos. Compañera (Ediciones A, Valencia 2012) es el libro de un segundo aliento, el que atañe al amor, a la mu­jer: la que llegó después de una primera y larga experiencia cuya rup­tura lo dejó un tiempo trastornado. Es el libro donde da con María, per­sonaje de carne y hueso que en estas páginas re­presenta la idealización de un reciente propósito existencial.

El poeta de Arismendi, quien siempre ha por- fiado cor su tierra v sus labores, es hoy parte de otro paisaje. el que lo confina a una hacienda con los animales de su diario devenir. No está en la tierra siempre cantada, sino en una casa de campo próxima al mar, ese otro llano como decía Lazo Martí:

"El llano es una ola que ha caído". Esta escritura fue formulada en la cos­ta con una mujer al lado, correlato afectivo que tiene sus antecedentes en una dolorosa sepa­ración que se advierte en muchos de los versos que en este libro moran.

 

2.-

Con un dejo en el que Sabines levita, el autor de “Los Poemas del Viejo” desnuda su intimidad y menciona con nom­bre y apellido a María Sequera, "compañera del alma", quien como el texto del mexicano es motivo de incendios, de penetraciones sobre la tierra, la misma que menciona Rivero en el epígrafe en el que re­curre a Rafael Cadenas ("Vivo/ como la tierra de donde vine/ la tierra que recorrí con mi padre"). Y esta instancia, el autor deja ver al lector que Arismendi sigue estando en la memoria: con una amante/enfermera a la que "me dan ganas de decirte/ que no vayas al trabajo, / que te quedes en la finca viendo los animales". Es la misma mujer que debe atender sus labores en un hos­pital y a la que el poeta sugiere dejar "que Dios cuide sus criaturas".

Un tema que llama la atención en esta ¿nueva etapa? de Ad­hely Rivero tiene que ver con la presencia de Dios en muchos de estos poemas. Se trata de versos/ plegarias en los que el autor clama e invoca al Ser Supremo:

"Me voy a la biblioteca a pedirle a Dios/ que se acaben los enfermos/ y me dé ánimo para rezar y oírlos cantar". Los mismos enfermos que María atiende en el hospital donde trabaja. En otro poema, inicia el texto un "Señor" que convence más al lector de que Cierta feliz espi­ritualidad ha acudido a la vida de quien escribe sin ningún temor, sin tapujo alguno sobre un tema tan delicado. Así:

  "Eres la compañera más bella/ y comple­ta/ que he tenido en mi vida. / Ahora vivo solo./ De una orilla a la otra el agua/ del mar es salobre./ A Dios le quedan días/ para los dos en la eternidad./ A nosotros nos atajará la casa,/ ese lugar de amor en la tierra".

El amor, se alcanza a creer, atiza el fuego que la anterior poesía de Adhely Rivero trataba por otros medios, a tra­vés de otros motivos. Ya no es el sitio, el lugar físico. La mujer que esperó, en el que coinciden todos los sonidos, con­cita una revelación: apuesta a la creencia de que Dios siempre ha sido el responsable de la escogencia de la mujer de hoy. Entonces asume el hábito, pero no deja de recordar que ha sido quebrantado, que ha "ganado mucho/ pero he perdido todo". La soledad que le dejó el pasado se dibuja en el perfil de los animales de crianza, en las lec­turas y trazos que hace con las palabras, "con­templando el desamor y cómo pasan mis días/ a la espera de la última mujer en mi vida". Con este mismo tono añade que "La mujer que tengo me va a incine­rar". Añade sin ningún enmascaramiento que quien con él vive lo esconde de todos para estar ellos dos. Y a ese paso, desliza: "Y yo en vida pienso que no ten­dré/ una muerte Justa, bella, a mi gusto./ Quiero pasar mi muer­te/ en la sombra de un árbol frondoso". Vieja ambición de quien nació en plena sabana. Y así el otro deseo: "No dejes María que me pierda, / aprendo tanto cuando sueño".

 

3.-

Es un libro de un hombre que viene del desarraigo, de una sepa­ración de "las miradas/ y las comidas". Pero no se trata, como podrían creer muchos, de un despecho lacrimógeno. Se trata de una mudanza a la soledad: "Uno se va solo en el viaje del amor/ con la mirada de Dios". Para luego entrar en una situación diferente: "para proponerte María vivir conmigo la belleza/ del mundo en esta casa". Y más adelante escribir: “... solo me llenan el te­rreno/ mi compañera del alma y avatares",

El sobresalto de la ruptura quedó plasmado claramente en "La casa no se pelea/ le per­tenece a los hijos,/ a la mujer./ Tengo visto un terreno/ junto al mar,/ se ve el cielo./ Uno debe tener animales pastan­do/ si tiene casa para su familia./ Voy a vender las vasas lecheras/ los caballos de paso/ los toros/ para comprarme una casa./ refundaré la finca./ después de haber salvado el amor./ Veré crecer animales en los pastizales/ sin temor a la vejez,/ hasta que Dios tenga la última palabra". Y comienza de nuevo otra etapa vital, con otro cuerpo, en otro tiempo.

Una clave de este libro/otro de Adhely Ri­vero la encontramos en las más de diez veces que nombra a "Dios". Las doce que mencio­na la palabra "casa" y le agregamos cinco de "finca", siete veces "mujer". Cinco aparece la palabra "amor" y catorce "mar" o lugares relacionados con el mar. Es decir, el poeta, hasta ahora, ha encontrado el mundo en otro paisaje. Ya volverá a sus andan­zas, de nuevo a la tierra prometida, como ya ha anunciado al margen de este libro.

 

Autor: Alberto Hernández

 

Viernes, 18-12-2020

Zordy Rivero, Cronista

jueves, 27 de agosto de 2020

ÁNGEL LOBATA, CULTOR DE ARISMENDI

Ángel Lobata

Ángel María Lobata, nació en La Aguada Molinera —caserío perteneciente a Guanarito del Estado Portuguesa, que limita con Arismendi— el 21 de abril de 1958. Cuando tenía año y medio fue traído a vivir a Arismendi donde previamente había sido presentado. Hijo de María Demecia Lobata (del caserío “Las Mujeres” vía La Unión por el río Guanare) y Víctor Manuel Quintero, nativo del Táchira, quien llegó a estas tierras como encargado de una propiedad del Dr. Ricardo Enrique González, ministro de la Corporación Ferrominera de Guayana, en la época de Marcos Pérez Jiménez. El 02 de enero de 1960 murió el padre, a consecuencia de un disparo accidental de escopeta.

Sus primeras letras las aprendió Ángel con Clarisa Rojas, su madre de crianza. A partir de los cinco años ingresa a la escuela de Ofelia de Román donde permanece hasta su entrada (a los siete años) al Grupo Escolar “Unión”, en segundo grado y cuya maestra sería María Torrealba de Ochoa. El tercer grado lo cursa con la maestra Coromoto Garrido, el 4º con Gregoria de Garrido en una primera etapa; luego es asignado al aula del maestro José Antonio Pérez, alias “Pataruco” —hombre de carácter recio—, quien le imprimiría disciplina y obediencia.

Condiscípulos que de esa primera etapa de estudios: Enrique Nieves, Angelina Sánchez, Clarisa Rojas, Ramón Molina. Entre sus maestros recuerda de manera especial a José Antonio Pérez por los conocimientos impartidos y por el respeto que infundía.

A los 9 años es llevado a vivir a Valencia. En la Colegio Cruz Vitale, donde ejercía de maestra su hermana Yolanda, concluye el 4º Grado.

El 5º y 6º Grados los realiza en el colegio Francisco Javier. Durante su último grado participa en un grupo directivo de la biblioteca de la institución, naciendo su interés y amor por la lectura y el estudio de la cultura general. En 1970 obtiene el título de Sexto Grado.

Ingresa en el Seminario Diocesano “Nuestra Señora del Socorro” a estudiar el primer año de bachillerato, donde la mayoría de los profesores eran Sacerdotes: Allí recibió clases de José Ali Lebrún, arzobispo de Valencia y después Cardenal. Ángel reconoce ese momento como un honor a su humilde ser. Todavía conserva una carpeta de trabajo corregida y con la firma del eminente hombre de la Iglesia Católica. La intención de su madre Clara era que Ángel estudiara para Cura —pensando que de Arismendi no había salido todavía ninguno—, aunque al concluir el primer año se dio cuenta que el joven no tenía vocación religiosa.

El segundo año lo inicia en el Colegio Don Bosco (1972) donde se gradúa de bachiller en 1975.

En el hogar se inicia una lucha familiar con la intención de que Ángel eligiera una carrera como la medicina, aunque reconoce que no era su vocación. En su fuero interno privaba el deseo de independizarse del control familiar, que era muy estricto —ahora en el presente acepta y agradece esa presión del hogar, que lo llevaron a labrarse un camino recto en la vida—. Finalmente viaja a Barquisimeto para ingresar en la universidad Centro Occidental a estudiar Agronomía (1976), pero antes de concluir el primer semestre se marchó a Barinas, alojándose en la residencia de Lucas Rojas hijo, luego le harían compañía Vicente Escobar y Wilfredo Escalona. Ángel empieza a trabajar en un abasto para poder sobrevivir, después de haberlo tenido todo en Valencia.

Luego de pasar una prueba de admisión que le permite entrar en la universidad con el beneplácito, además, de haberse ganado una beca para realizar los tres primeros semestres correspondientes al estudio Básico o de pregrado. Pero, no conforme con su situación emprende camino hacia San Carlos con la intención de estudiar Ingeniería Agrícola, la cual inicia satisfactoriamente, pero que abandona al concluir el octavo semestre, tras haberse venido a Arismendi, donde incursiona en el mundo de la política. Apoya para el momento, en COPEI, al ciudadano Arnoldo Villegas a la Alcaldía de Arismendi, quien gana ante su contrincante Juan Zorro. El año de 1990, en enero, Arnoldo asume la Alcaldía y Ángel Lobata la administración de la misma.

Viernes, 27-08-2020

Zordy Rivero, Cronista


viernes, 7 de agosto de 2020

SOY DE UN PUEBLO HERMOSO

El presente y breve escrito: Soy de un Pueblo Hermoso, es salido de la mente y corazón de José Herrera Sánchez, un Arismendeño nato, que ha salido poco del pueblo, y que es un buen conocedor de las costumbres y resabios del Llanero de la parte Oriental del Estado Barinas.

José Herrera Sánchez. Foto: Daniel Herrera Rivero

"SOY DE UN PUEBLO HERMOSO

Soy de un pueblito hermosos y quiero compartirlo con ustedes:

De donde yo vengo todo es lindo y sabroso.

—¿De dónde eres?

Mi respuesta fue:

—De un pueblito que tal vez ni lo conozcas.

—¿Un pueblito?

—Sí de un pueblito. ¿Y sabes una vaina? Con orgullo soy de un pueblo donde todo el mundo te saluda y te pregunta ¿cómo estás? ¡Tanto tiempo sin vernos! ¿Eres el hijo de…? Con tu papá fuimos a la escuela. Con tu mamá salíamos a bailar.


Soy de un pueblo donde no hay nada, pero lo tiene todo. De un pueblo donde hay gente que, cuando uno necesita del otro, siempre estamos para ayudarnos.


Soy de un pueblo donde indicamos las direcciones, diciendo: “al otro lado de…; al frente de…; a la vuelta de…”.


Soy de un pueblo donde poseemos riquezas naturales. De un pueblo donde por cualquier cosa decimos puuuyote. Donde cualquier excusa es sinónimo de fiesta, donde todos queremos estudiar y prepararnos, donde siempre el que está afuera añora regresar, y en el mes de diciembre la alegría aumenta, ya que volvemos a sentarnos en las esquinas con los amigos de toda la vida. Cada diciembre es el premio al esfuerzo de todo el año. Somos parranderos, buenos pa’ beber.


¡Amigo, que viva mi pueblo hermoso, que viva mi gente bella de Arismendi! De allí vengo yo, orgullosamente, de Arismendi Estado Barinas".

José Herrera Sánchez

 

Viernes, 07-08-2020

Zordy Rivero, Cronista


martes, 19 de mayo de 2020

MIS EXPERIENCIAS EN LA MEDICINA XLVII


El Origen del Coronavirus (Covid 19)

Los virus y las bacterias han existido desde que el mundo es mundo. De hecho muchos de estos microorganismos conviven con nosotros sin causarnos daño. No obstante el Coronavirus se aprovecha de las defensas inmunológicas debilitadas, dándole chance a bacterias que son nuestros huéspedes (el neumococo, entre otros), pero que ante un bajón o adormecimiento de las defensas se vuelven agresivo y nos matan en pocos días por colapso pulmonar, principalmente. Muchos países piensan que en un laboratorio se modificó la genética del virus para hacerlo más agresivo; yo no lo creo, porque si así fuera mataría a todos por igual, y sabemos que no es así.

El origen de esta pandemia está relacionada con la implementación de la nueva tecnología de telecomunicaciones 5G, que viene a reforzar a la 4G, lo cual implica más radiación electromagnética dañina para la vida en general —seres humanos, animales, plantas, virus, bacterias. 

La ciudad china de Wuhan fue seleccionada como prueba piloto para la instalación de las antenas que darán vida a esta diabólica tecnología. También fueron elegidos otros países de Asia, Europa y América.

Sé que muchos incrédulos ya están pensando: ¿y las pandemias (pestes) del pasado, cuando no existían las telefonías, quien las produjo? Esas pandemias mataron prioritariamente a las personas con las defensas bajas: enfermos crónicos, graves, desnutridos, mal alimentados. Porque todo los virus, bacterias y hongos atacan principalmente a los más debilitados, y en nuestras sociedades donde imperan las desigualdades sociales no es raro que los más afectados sean los más desasistidos.

Créanlo o no crean, esto no va a mejorar mucho hasta tanto no se desista de imponer esta tecnología debilitante, y no va a ser fácil cuando detrás de ella existen transnacionales que han hecho una inversión importante y más cuando piensan en los millones que van a acumular, gracias a esta desastrosa tecnología (5G). De modo que lo más probable es que tendremos Covid 19 por mucho tiempo, hasta que la conciencia de los magnates y gobernantes del mundo les comience a importar la vida en general; o las personas afectadas comiencen a revelarse contra esta tecnología de última generación. Pero esto sólo se logrará cuando los usuarios empiecen a pensar más en sus prójimos como hermanos, y esto sucederá, repito, cuando la consciencia de la población se eleve.

Cito parte de un artículo de La Fundación Mundial para las Ciencias Naturales: (Coronavirus y la 5G, que lo pueden leer completo en www.naturalscience.org/es):
“El coronavirus SARS-CoV2 (COVID-19) fue detectado por primera vez en diciembre de 2019 en la ciudad china de Wuhan, provincia de Hubei. El virus se difundió rápidamente desde China a Corea del Sur y a Italia y finalmente por todo el mundo. Es interesante, que la difusión geográfica y la severidad de la enfermedad encaja con la “ruta” de la 5G. Por ejemplo, los más altos índices de mortalidad fuera de China ocurrieron en lugares que ya están implementando la tecnología 5G, tales como Corea del Sur e Italia”.

Tenemos noticias de que en Suecia ya empezaron a desmantelar las antenas colocadas en la parte superior de los edificios. Al menos ya es algo y un ejemplo a seguir.

Martes, 19-05-2020
Zordy Rivero, Cronista

domingo, 10 de mayo de 2020

NARRATIVA

INVESTIGACIONES DE UN SABIO

En su juventud el sabio de Guadarí incursionó en el mundo de las drogas denominadas lícitas, pero tan peligrosas como las ilícitas. Fumó cigarrillos y tabaco; ingirió licor y mascó chimó. En la medida en que las fue conociendo, empezó a apartarse de las mismas. Un reciente opúsculo publicado sobre el peligro del chimó, dejó sorprendido a extraños y conocidos. Trataré de hacer un resumen de la pequeña obra, pero el que desee conocer la investigación en su totalidad puede buscarla en la internet.

“El chimó empieza a ejercer sus efectos deletéreos en el organismo humano en el mismo instante en que se fija a la dentadura. La goma negra que se extrae con el dedo de una cajeta, por lo general contaminada con huevos de parásitos y bacterias que viven debajo de las uñas, pasa sin obstáculos al tubo digestivo, sin mencionar los que salen del baño sin lavarse las manos. Este simple hecho me llevó a conocer que todos los mascadores tienen parasitosis intestinal masiva.

“En el momento en que se siente el mareo, nos indica que ya la droga se encuentra en la sangre, ejerciendo un control cerebral, distorsionando, o inhibiendo la información que de él sale o entra para ser procesada. Se deduce por tanto que los consumidores adictos pueden alcanzar una inteligencia casi vacuna, es decir, poco creativa. De manera que la mediocridad en el arte, la política y la vida en general se hace evidente.

“La droga acelera más de lo normal los latidos del corazón, en un promedio superior a quince latidos o más por minuto. Sumándole años a una taquicardia moderada, estamos hablando al menos de quince a diecinueve años de vida perdida por un mascador crónico. A partir de ahora, cuando sepan de un difunto, que en vida fue adicto al chimó, pregunten cuantos años mascó regularmente, y entonces sabrán cuantos años de vida le arrebató la droga.
“En mis estudios en mascadores, realizado durante varios años, llegué a comprobar que a la edad de los sesenta años, todo mascador crónico es un impotente absoluto y sin remedio. Pero donde sí hace verdaderamente estragos esta mezcla enajenadora es en los niños y jóvenes, impidiéndoles realizar estudios que implican un esfuerzo intelectual, pues se ha demostrado que el cerebro, bajo el efecto de la goma negra inhibe la creatividad y las ideas originales.

“La mayoría de los adictos presentan cierto grado de desnutrición, pues la misma inhibe el apetito. Cuando la persona se arrima a la mesa a comer, por lo general no tiene hambre y por tanto come muy poco. Y por último, la cantidad exagerada de saliva que se escupe, deja de bloquear el exceso de acidez del estómago, propiciando la gastritis y úlcera gastroduodenal. Y no vamos a hablar de los demás órganos de la economía, que suman otros elementos generadores de enfermedad y mal vivir”.

II
El libro “El Chimó, Una Droga De La Muerte” le costó al sabio muchas burlas y desaires. Todas venían de gente que estaba muy ligada a la fabricación y comercialización del producto. Incluso, hubo un degenerado que quiso patentar una marca de chimó con el nombre de don Tulio. Como lo oyen y no exagero. El chimó se iba a llamar Chimó don Tulio. Afortunadamente el sabio fue enterado por un amigo y tuvo tiempo de parar el registro, amenazando con una demanda si usaban su nombre para una droga tan detestable. A raíz de aquel suceso la gente se organizó para combatir el negro vicio de la muerte. La esperanza es que para el año 2030 no haya consumidores de chimó en el país.

Domingo, 10-05-2020
Zordy Rivero, Cronista